El actor, autor y director Enrique Federman estrena un texto filoso y existencial de su autoría, que él mismo lleva a escena. Un ámbito paradójico, una conferencia sobre el tiempo, plagada de historias y citas apócrifas, y animado a pura “clownidad”.
Federman, bajo la supervisión en dramaturgia de Mauricio Kartun, propone en Tácito imperfecto un fracaso que hace reír (otra paradoja). Y retoma desde una mirada distinta aquel antiguo oficio de clown con el que brilló en sus inicios recombinado aquí con el absurdo escénico que es ya el sello de sus creaciones.