Más de 5 millones de argentinos y argentinas se volcaron a las calles desde la madrugada para recibir y abrazar (simbólicamente) a la Selección de Fútbol del país luego de lograr la Copa del Mundo en Qatar 2022.
Las cifras superaron cualquier cálculo oficial en Ciudad, Provincia y Nación. En estos distritos se calculaba que si el domingo hubo cerca de 1.3 millones de personas en el obelisco, ayer serían 2 millones. Nada de eso ocurrió y cualquier logística operativa y de seguridad naufragaba con el desborde popular en las calles de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.
El pueblo escribía una página importante de su historia, un capítulo cuyo título fue "Alegría Compartida"...
La bajada de la autopista se volvió peatonal, la ruta un mar de almas felices y exultantes, el obelisco un hervidero humano que pese a los millones concentrados en el lugar sólo se registraron según el SAME 24 heridos por caídas de semáforos, árboles y techos de estaciones de Metrobus. Una cifra insignificante si se cuantifica la enormidad de la movilización y la concentración.
El común denominador fue la alegría colectiva, la efervescencia de un grito de gol social que estaba postergado y el encuentro de millones con el común denominador del festejo... La Argentina no superaba sus dificultades pero por un momento, se permitió el abrazo, la conciliación y la búsqueda común de un objetivo...