¿Cómo se elabora el trauma heredado? ¿Qué se hace con los fantasmas, las atrocidades, los dolores, los exilios y las muertes? ¿Se puede hacer teatro con eso? ¿Cómo se atraviesa ser hijo de una víctima o de un victimario de delitos de lesa humanidad? A partir de la historia real de Verónica Estay Stange, la compañía Cultura i Conflicte se mete en ese terreno pantanoso en el que no hay respuestas unívocas, más aún en tiempos de posturas maximalistas. "No mires" es una propuesta que podría inscribirse dentro del teatro documental, en el que conviven las historias reales y la ficción sobre ellas.
Una académica investiga la posmemoria: es decir, lo que se hereda de la historia traumática de los padres. Ella misma es hija de exiliados de la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile. La historia, que no develaremos, presenta un acontecimiento que tensa la idea de familia, que pone al espectador (y a los personajes) frente a dilemas éticos y morales de magnitud. Un texto en el que los dilemas, las paradojas y el punto de vista del otro se enfrentan al propio, y generan una rumiante incomodidad.
Pep Cruz, Erol Ileri, Marta Marco, Gemma Martínez le ponen el cuerpo a personajes que navegan una trama potente y exigente interpretativamente, y que encuentra sólidos trabajos. La dirección de Joan Arqué construye una puesta dinámica e inteligente. "No mires" es una de esas creaciones que marcan que, donde no hay certezas, el arte encuentra su arcilla.
Maximiliano Legnani
Hasta el 1 de noviembre. Teatro La Abadía.