Se la ve en eventos, como la inauguración del Teatro de Campanella, con absoluta disposición y entusiasmo pidiendo trabajar. Lo mismo hizo públicamente en la entrega de los Premios Martín Fierro. Sin embargo, la concreción del contrato nunca existió y finalizó el tiempo legal de exclusividad con El Trece.
Luego se cruzaron responsabilidades Adrián Suar y Nacho Viale, con el indecoroso dato confidencial del dinero que costaría retener a Mirtha en el canal de Constitución. El nieto de la diva, que se encuentra (como otras veces) en el exterior andando en moto, desmintió el dato aportado por el gerente de programación.
Mirtha continúa esperando en su departamento de Palermo sabiendo que el tiempo es Oro y gracias a su inmensa capacidad de trabajo que la mantuvo en las primeras filas durante más de 60 años, el dinero no es el dato determinante en su vida para volver a poner un pie en un estudio de televisión.
¿Quién impide que Mirtha vuelva a su única pasión? ¿Otra vez más tiene que pedir trabajar? Indudablemente ya no son tiempos de grandes producciones y la tele del fin de semana esta resuelta con exiguos presupuestos, incluso el reemplazo de Mirtha hasta ahora son películas ya repetidas que no logran ganarle a su competencia en Telefe.
"Querer es poder" citaba el reconocido dicho popular. Ya no se trata de "poder" sino de "querer". Nadie puede hacerse el distraído ni intentar expresiones de fogueo para distraer la atención. Sería honesto que los actores involucrados le digan a Mirtha si "quieren" que vuelva a la tele, le consigan sino otra pantalla y dejen de ampliar este letargo de espera de una conductora que está preparada para salir a hacer lo que ha hecho siempre: trabajar.