Lucas Benvenuto, el joven que denunció a Jey Mammon por supuesto abuso sexual, recibió en su casa de Ushuaia a Karina Mazzocco, la conductora de "A la tarde" que tuvo una emisión especial en América.
“Me llevó el tiempo de entender, como me pasó con los otros (presuntos abusadores). No me levanté un día y me di cuenta lo que me habían hecho”, afirmó, y agregó que por el vínculo que tenía con Mammon le resultó más doloroso que en los otros casos. También se refirió al hecho de que ninguna de las personas a las que denunció, estaba en prisión: “En mi casa tengo un cuadrito con las prescripciones. No quiero sumar más”, sentenció sobre las múltiples denuncias hechas ante la justicia de parte de los 40 abusos que, según mencionó, tuvo que padecer.
“No voy a volver a sentarme frente a una silla fría con una persona que no sabe cómo manejarse en estos temas. ¿Podés creer que no se pueden juntar a tomar un cafecito y darle una condena firme a mi abusador?”, dijo Benvenuto, sobre la Justicia. “Yo sé mi verdad, cuál es la verdad, denuncié, hablé, pedí ayuda. No quiero dar más detalles de cómo fueron los abusos, pero (con Mammon) pasó cómo fue con los otros, solo que está vez yo siento que fue más profundo en lo psicológico también”.
Karina Mazzocco le preguntó si había escuchado las dos notas que dio Jey Mammon hablándo del vínculo que supuestamente tuvo con el y Benvenuto respondió. “Hoy, a los 30 años, escuchar eso en un adulto... me da asco. No puedo. Creía que está mal pero no, estar con un chico de 14 años está naturalizado para ellos, en su cabeza, entonces no lo ven como algo malo”.
Respecto al día que decidió denunciar a Jey Mammon, Lucas reveló que pudo hablar gracias a sus años de terapia: “Mi psicóloga conocía toda mi historia. No sabía ni quién era él. Pero si tenía que cerrar toda mi historia, tenía que hacer eso también”. Agregó que en aquel entonces el humorista aparecía a menudo en televisión con el Cantando 2020. “Cuando me dijeron que no iban a hacer, tuve que cumplir lo que había hablado en terapia, sabía que era una posibilidad (que ni siquiera investiguen), y sabiendo el resultado yo me tenía que preparar para ser fuerte”.
Durante la charla con la conductora, Benvenuto reveló que en aquella primera charla con A la tarde no tenía pensado aludir a Mammon. “Yo te doy esa entrevista porque me indignó saber que había un chico detrás de esa denuncia que iba a pasar por lo mismo que yo”, dijo, en relación a la investigación sobre presunta corrupción de menores en la que entre otros habían detenido al productor de Gran Hermano Marcelo Corazza: “Ya sabía que iba a prescribir su denuncia, y de solo saber que podía ayudarlo con mi palabra, bienvenido sea” y lamentó que su caso haya tapado el caso Corazza.
“No tenemos un final, el final lo tenemos que buscar nosotros mismos cuando sobrevivimos a esto y queremos dar vuelta la página”, agregó Lucas, y manifestó su dolor por el papel de la Justicia. “No dejamos atrás por un sistema que te suelta la mano, se pone a la persona abusada en un papel de víctima de por vida, creyendo que esa persona no puede ser feliz, no puede tener una pareja, no puede irse de vacaciones. Tiene que ser pura y casta, y ser silenciada”.
Cuando se le pidió un mensaje para los que ejercen la función pública en el poder judicial: ”Con ese sello se arruinan muchas vidas. Si mi historia dolorosa fuera para ellos un sello y un papel, considero que deberían cambiar de trabajo”.
Al ser consultado sobre si se siente aliviado por el viaje al exterior de su denunciado dijo: “No me hace feliz. Cualquier persona puede pensar que estoy festejando que se fue del país, pero no. Siento un vacío, me preparé psicológicamente par que no me lastimen nunca más. Tengo un protector para no dejarlos entrar nunca más”, remarcó.
Sobre las expresiones de Jey sobre el momento más terrible de su vida que dice estar viviendo dijo: "Que él ahora esté sufriendo... que lo arregle en terapia como yo arreglé mi dolor. Casi me mato dos veces. ¿Qué me importa si ahora él pierde el trabajo? Problema de él si sigue o no así. Que el karma lo acompañe”, reveló.
“No me sorprendió porque el efecto sorpresa de escuchar cómo se defiende mi abusador hace un montón lo perdí. Cuando escuché los juicios, las pericias. Llegué muy curtido para que hoy me sorprenda. Tampoco me sorprende que se fue del país, sé que va a volver” agregó sobre el conductor de "La Peña de Morfi"
Sobre su vínculo con las redes sociales dijo: “Hace tres días que decidí ingresar a leer mensajes. Se siente bien ese abrazo, pero no llega a casa. Y por otro lado, me es difícil hasta decirlo, pero la cantidad de historias que me llegan, como las mías... No denuncian porque cuando hablaron en el círculo familiar no les creyeron, a mí también me pasó”, comparó. Sobre su futuro dijo: “Lo que me queda a mí de acá en más es sanar, tengo 30 años y hace mucho que estoy con esto. Tengo mucho por delante para ser feliz”.
“De la Justicia puedo esperar de todo, ya no me sorprende que jueguen con las historias. No me quiero cargar con esa energía pero si todos dicen que hubo algo raro, algo debe pasar. Se burlaron de mí, en esta y en las otras causas, no hubo una en la que yo me haya sentido escuchado o tratado con empatía. Con la denuncia pública sí, me sentí escuchado por la sociedad y ustedes. No es una historia de entretenimiento, habría que manejar muy bien estos temas. Me persiguieron de un canal, fueron a mi trabajo, les ofrecieron droga a mis vecinos para que hablen”, acusó.
El momento más emotivo de la nota fue cuando compartió el vínculo con su madre, que padecía consumos problemáticos de sustancias y falleció antes de que Lucas cumpliera 18 años: "Hubo momentos felices que no voy a compartir y me los voy a guardar para mí. Hoy en día la gente en mis redes sociales ve fotos de mi mamá y no pueden entenderlo. Ella también sufrió de violencia, de violencia de género, fue una mujer muy golpeada y de hecho también aislada por su familia. Era como la oveja negra, nunca fue escuchada, hoy la puedo entender desde otro lado”.
Y agregó sobre su relación con su mamá visiblemente emocionado: “Jamás me levantó la voz, jamás me golpeó. Está bien, no sabía dar cariño, pero era una persona muy pura que fue dañada. Siento que tuvo la responsabilidad un adulto de cuidarme, pero no la odio. Es más... el día que ella fallece, en el velorio, antes de cerrar el cajón, le di un beso en la frente y le dije que la perdonaba, que se podía ir tranquila, que yo iba a estar bien y que lo que me pasara, los resultados de todo lo que había vivido, no iban a ser su culpa”.