"La muerte de un viajante": Awada y Pelicori dando clases de talento - Crítica

Posteado el 21/07/2026

“La muerte de un viajante” vio la luz pública en 1949 para revelar el fracaso del sueño americano, diría el lugar común. En 2026, el drama de Willy Loman no ha perdido vigencia alguna y, metáforas y circunstancias mediante, cuenta el desplome de muchos hombres que pierden el trabajo, que quiebran, que son desplazados por un sistema indolente. 

En el Tinglado, Daniel Marcove puso en escena una versión que conserva todo el espíritu de la creación de Arthur Miller, sin olvidar (como muchas veces pasa) el tiempo en el que vivimos. Elude los vicios de muchos directores que, en el afán de imponer los grandes textos, invitan a la solemnidad, al sopor o las escenificaciones antiguas, en el mal sentido del término.

En una época en que el teatro se transformó (más que nunca en Democracia) en un refugio para la resistencia, es casi milagroso encontrarse con buenas versiones de los textos fundamentales del teatro occidental. El teatro oficial, convaleciente en sus propuestas, nos hace ver con nostalgia aquellas temporadas en que los clásicos relucían y nos invitaban a salir exultantes de esas salas, cosa que dejó de suceder casi completamente.

Es en este contexto en el que Miller se representa en el Tinglado. Y, una vez más, sucede con la altura que tienen los artistas argentinos, protagonistas de una de las mejores ofertas teatrales del mundo. 

Marcos Woinski (Tío Ben) y Gustavo Rey (Charley) le aportan solidez a sus roles, al igual que Anahí Gadda, cuya frescura y contundencia resultan muy precisas en los dos roles que encarna. Los jóvenes Junior Pisanu y Toto Salinas (Biff y Happy) no decepcionan a la hora de personificar a los turbados hijos de Loman, como tampoco lo hace Lucas Matey. Como es habitual, Ingrid Pelicori vuelve a dar cuenta de su talento en otra acertada y lucida interpretación como Linda. Y Alejandro Awada es  un Willy Loman desgarrador, rico en matices, potente, complejo y desolador, en una interpretación que (de existir premios bien otorgados en materia teatral) debería ser ampliamente reconocida.

Marcove hace uso de los recursos de la sala del Tinglado para transformar el fondo del escenario, los pasillos y escaleras en sectores que acercan al público a la acción dramática, haciéndolo casi parte de ella. La escenografía, el vestuario y la iluminación son acordes y sencillos, para no correr el eje de lo central: un elenco de talentos al servicio de un texto monumental, que vuelve a poner al espectador frente a la humillación de un hombre ante el sistema que lo descarta. Las criaturas de Miller están vivas como en 1949, con sus luces y sus sombras a través de su pluma, siempre reveladora. Pese al avance de la banalidad y la ausencia de textos fundamentales en la cartelera, hay excepciones. Esta puesta es una de ellas, y su contundencia es indudable. 

Crítica: Colaboración de Maxi Legnani

"LA MUERTE DE UN VIAJANTE"
Funciones: Sábados 20 y 30 hs. / Domingos 19 y 30 hs.
Teatro El Tinglado
Mario Bravo 948
Caba
Entradas en: https://www.alternativateatral.com/obra100748-la-muerte-de-un-viajante