El último jueves Mauro Icardi se apersonó en el Colegio Lincoln para retirar a sus hijas y la directora intentó contactarse con los teléfonos de las personas autorizadas por Wanda Nara (madre de las menores) para saber si estaba habilitada a hacerlo dado que ambos padres enfrentan un violento y complejo divorcio.
La sorpresa fue que Nora Colosimo, abuela de las niñas y autorizada por Wanda para retirar a las niñas y por cualquier situación de emergencia no atendió (se encuentra desde hace más de 15 dias en Italia) y la siguiente persona autorizada por la mediática ya no formaba más del entorno de la familia porque había sido despedida.
La situación obligó a la directora del Instituto privado a comunicarse con el Ministerio Público Tutelar que solicitó al Juez Hagopian a tomar una decisión. Denegó el retiro de las menores por parte del padre.
Icardi nuevamente furioso, pero conociendo la disposición que le iba a impedir retirar a sus hijas dado que están en una revinculación tutelada por la justicia denunció a Wanda por "Desamparo" de sus hijas y su abogada Lara Piro salió en SQP diciendo que "No se le puede pedir más paciencia a Mauro".
El viernes, el mismo juez autorizó el retiro de las hijas por parte del padre que concurrió al colegio acompañado por su nueva pareja la China Suarez. El hecho suscitó que la única hija que había ido a clases rompiera en llanto y la modelo y actriz se retiro del lugar con su hijo para inmediatamente postear fotos a solas con el en su vivienda aludiendo a dormir la "siesta" con su pequeño cuando minutos antes había estado en otro lugar.
Quien salió con los tapones de punta nuevamente fue Wanda Nara que sin nombrar dijo: "Otra revinculación que esta zorra hija de puta arruina" y luego la amenazó en otra historia de Instagram: "La vas a pagar".
El show del espanto escala en violencia con un juez que en 24 hs cambia de posición, con dos padres que siguen jugando su juego y "monetizando" la exposición del horror mientras dos menores continúan atravesadas por la hostilidad permanente, la desconfianza en sus referentes y el tribuneo popularizado que hacen sus mayores en una guerra de trincheras lamentable.
¿Hasta cuando? ¿Hasta dónde? Al parecer no hay límite, hay codicia y desmesura, por ganar, por combatir, por abatir al oponente, aún cuando este sea el/la progenitor/a de los mismos hijos. Nadie acata el marco que impone la justicia, las multas nunca se pagan, la prepotencia supera la lógica, los abogados/as hacen lo que pueden ante dos personas que se desmarcan permanentemente y se desviven por escribir un nuevo capítulo en una novela patética que como "reality de redes" demanda siempre más, y más y más.... No importa a que precio humano, pero si con altísima recaudación de sus protagonistas...