“En Ucrania corren ríos de sangre y lágrimas. No se trata sólo de una operación militar, sino de una guerra, que siembra muerte, destrucción y miseria. El número de víctimas aumenta, al igual que las personas que huyen, especialmente las madres y los niños” dijo el Papa Francisco al concluir el Angelus este domingo sobre la situación en Ucrania donde los combates rusos apuntan ya a las vías de evacuación de civiles del territorio.
Hago un llamamiento sincero para que se aseguren realmente los corredores humanitarios y se garantice y facilite el acceso de la ayuda a las zonas asediadas, con el fin de proporcionar un alivio vital a nuestros hermanos y hermanas oprimidos por las bombas y el miedo” agregó el sumo pontífice.
“La Santa Sede está dispuesta a todo, a ponerse al servicio de esta paz” concluyó diciendo poniéndose al servicio de las negociaciones de Paz.