El Papa Francisco, en el Consistorio celebrado en la Plaza San Pedro, creó ayer 21 nuevos cardenales. Proceden de todo el mundo, tres son los provenientes de Argentina. Se trata de Víctor Manuel Fernández, que se desempeñaba como arzobispo de La Plata; Ángel Sixto Rossi, jesuita, arzobispo de Córdoba; y Luis Pascual Dri, capuchino, confesor en el Santuario de Nuestra Señora de Pompeya de Buenos Aires. También nombró de Polonia y España, desde Malasia hasta Hong Kong, pasando por Sudán del Sur y Tierra Santa.
Con estas nuevas incorporaciones, el Papa Francisco cambió de raíz el Colegio Cardenalicio y la geografía del futuro cónclave. La elección de los nuevos cardenales hace crecer el peso de africanos y asiáticos, con menos preponderancia para los italianos y europeos.
Un nuevo gesto de renovación de la curia romana donde en esta nueva reconfiguración Europa no tendrá tanta influencia entre quienes deberán elegir al sucesor de San Pedro.
Una internalización que confirma, una vez más, la particular atención de Francisco a las periferias del planeta en discontinuidad con sus predecesores más inmediatos, Benedicto XVI y Juan Pablo II, más atento a Europa y a Occidente, también en materia de lucha contra la secularización.
"Sean evangelizadores, no funcionarios", con estas palabras se dirigió el Pontífice argentino a los nuevos 21 "príncipes" de la Iglesia, aunque con Francisco y su modelo de inclusión este título perdió sentido.
El Papa presidió la gran ceremonia del Consistorio en una soleada plaza San Pedro. Una “Iglesia madre, que habla en todos los idiomas, que es católica”, dijo Bergoglio, y refiriéndose al inminente Sínodo que comenzará el próximo 4 de octubre mencionó la “metáfora de la orquesta” que puede “iluminar bien el carácter sinodal de la Iglesia”. Una sinfonía vive de la composición de los timbres de los diferentes instrumentos, dando cada uno su aporte", dejando en claro que a pesar de sus diferencias culturales todos juntos aportan a la misión que emprendió 10 años atrás el Pontificado pastoral de Francisco.