Basada en la novela del mismo nombre que el escritor Rumaan Alam publicase en 2021, “Dejar el mundo atrás” cuenta la historia de la familia Sandford, quienes se embarcan en unas vacaciones soñadas en una casa de playa a las afueras de la Gran Ciudad. El film protagonizado por Julia Roberts y Ethan Hawke de tinte apocalíptico y vinculado con la inteligencia artificial, el manejo de los poderes del mundo se ubica entre las primeras más vistas en Netflix.
En la historia, el viaje de placer cambia rápidamente cuando apenas al llegar a la hermosa vivienda alquilada, ocurre un apagón. Ya sin internet, la familia (padre, madre, y dos hijos) deben simplemente interactuar y esperar a que todo se solucione. La sorpresa irrumpe cuando en medio de la noche suena el timbre y llega el supuesto dueño del inmueble G. H. Scott (Mahershala Ali) ha llegado junto a su hija, también complicado por el corte de las telecomunicaciones.
Un supuesto ataque en los satélites de los EEUU, un colapso informático rompe la lógica de la inteligencia artificial y el orden vulnerable de un mundo intermediado por la tecnología que afectará también a las lógicas del mundo animal. ¿Puede ocurrir algo parecido? ¿Vamos encaminados a una deshumanización normativizada y avalada por la propia humanidad en función de un mayor rendimiento y mayores rentabilidades para unos pocos que siempre son invisbilizados?
Muy interesante propuesta.