Els Joglars, la compañía de teatro más longeva de Europa, creó una versión de "El retablo de las maravillas", de Miguel de Cervantes, que demuestra el por qué de la vigencia de los clásicos. La dramaturgia de Albert Boadella parte de la escena original del entremés y se permite volar hacia otras instancias en las que la metáfora triunfa: parte del cuadro que todos dicen ver pero que no existe, pasa por un restaurante muy exclusivo donde se come oxígeno, por una galería de arte donde cualquier cosa puede tener valor de mercado, hasta un encuentro con un líder religioso que huye de sus seguidores y predica sin sentido alguno. Boadella se ha permitido todo, o casi, para dar cuenta de que Cervantes nos sigue hablando. Incluso hay ácidas menciones políticas sobre la realidad española.
El elenco de Els Joglars está compuesto por Ramón Fontseré, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Javier Villena, Bruño López-Linares, Rafa Blanca y Pep Muñ, siendo Fontseré el director junto al propio Boadella. Pese a las variadas escenas y los diversos personajes, el elenco brilla en todo momento, con indudable don para la comedia.
La propuesta coloca al espectador ante un espejo: apariencias, engaños, auto engaños, confusiones y una certeza: que los clásicos necesitan ser representados para confirmar que están vigentes. Eso sí: todo funciona mejor cuando hay buenas adaptaciones para acercarlos al público, como en esta oportunidad.
“El retablo de las maravillas. Variaciones contemporáneas sobre un tema de Cervantes” se representa hasta el 27 de septiembre en el Teatro Fernán Gómez, Centro Cultural de la Villa.
Maximiliano Legnani