La obra teatra "Que difícil es" coproducción de Los Noventa Producen y Mandanga Producciones se presentó en 22 localidades y durante dos temporadas en el teatro Alfil de Madrid.
El pasado 13 de diciembre, la producción confirmó que el ayuntamiento toledano de Quintanar de la Orden les había contratado para representar su función el próximo 27 de enero. Sería la vigésima tercera vez que los cuatro actores de esta función (Kino Gil, José Manuel Maciá, Pablo de Castro y Nico Seijo) saldrían al escenario, convertido en un camerino, ya que la trama trascurre mientras los personajes se están cambiando de ropa.
Pero algo inesperado, o no tanto, ocurrió. El municipio gobernado por la alianza de derecha entre el Partido Popular y VOX decidió censurarla. El contrato ya estaba formalizado a través de la Red de Teatros de Castilla-La Mancha.Sin embargo al día siguiente finalizaba el periodo de contratación, pero, para su sorpresa y sin más explicación, su rastro desapareció totalmente. “Pensábamos que era un error técnico”, sostiene Maciá uno de los guionistas y actores. Pero no era ningún error, lo que pudieron constatar a través de un correo electrónico del propio Ayuntamiento de Quintanar de la Orden.
“El viernes nos despertamos con un email del propio Ayuntamiento que nos explicaba que no había ningún error, que la concejala había cancelado la obra”, detalla el integrante del equipo sobre la decisión de la concejala de Educación y Cultura María del Carmen Vallejo (PP), aún sorprendido por este hecho, que no le había ocurrido jamás. La explicación de las autoridades del ayuntamiento tenían que ver con que los actores aparecían en ropa interior y el público podría escandalizarse.
La situación no es nueva. Luego de las elecciones comunales, muchos ayuntamientos que quedaron en manos de PP-VOX avanzaron con actos de censura por razones insólitas. Algunas víctimas de la "tijera" de mutilación cultural atravesó obras de Lope De Vega y de Federico García Lorca.
El municipio sólo se dedicó a aclarar en un comunicado que la Concejala no se había comunicado personalmente con ningún integrante de la compañía y que al parecer, contratar y dar de baja espectáculos era habitual en su distrito.