La inflación de junio sorprendió con una desaceleración mayor a la esperada y aunque continúa alta, fue la más baja consecutiva llegando al 6%.
El número resultó más bajo en comparación con el pronóstico de las consultoras, que habían estimado un 7,3%, y más cercano a las expectativas del Gobierno. La caída de los precios estacionales de la carne fue uno de los motivos de la desaceleración.
Con el dato de junio difundido por el Indec, la comparación interanual quedó en 115,6% y eso implicó una nueva aceleración respecto al 114,2% del mes anterior. Además, la acumulada anual llegó a 50,7%.
"Si hay algo que no tiene una tendencia estable mes a mes en un proceso de alta inflación, es la tasa de inflación mensual. Ni va a divergir linealmente, ni va a desinflar sostenido por su propia dinámica. Más bien habrá picos y valles", reflexionó el economista Gabriel Caamaño para explicar la diferencia de más de un punto porcentual entre las predicciones de REM y el dato del Indec.