PEDRO CAHN RECIBIÓ LA DISTINCION HONORÍFICA MÁS ALTA DE FRANCIA

Posteado el 01/05/2022

La embajadora de Francia otorgó al infectólogo argentino Pedro Cahn la Orden Oficial de la Legión de Honor, distinción creada por Napoleón Bonaparte en 1804 para reconocer a personalidades destacadas del ámbito civil o militar, y la más importante concedida por la presidencia de Francia.

Amigos y familiares, figuras destacadas de la medicina y la investigación, colegas y periodistas se dieron cita en los salones del palacio Ortiz Basualdo, en la Avenida 9 de Julio y Arroyo, para homenajear toda una vida de entrega a la salud pública, desde que, a comienzos de los años ochenta, a Cahn le tocó tratar al primer paciente argentino infectado por un microorganismo que en ese momento no se conocía y, luego se supo, desencadenaría una epidemia mortífera y global: el VIH.

Allí estaban Nicolás Kreplak, actual ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Marcelo Figueiras, presidente de Laboratorio Richmond, Ignacio Maglio, jefe del departamento de Riesgo Médico Legal del Hospital Muñiz,  Zulma Ortiz, sanitarista y ex ministra de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Jorge Geffner, investigador del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA, el cardiólogo Jorge Tartaglione, ex presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, el infectólogo Gustavo Lopardo, coordinador docente en la Fundación del Centro de Estudios Infectólogicos (Funcei) y consultor del Hospital Bernardo Houssay, Alicia Bañuelos, Ministra de Ciencia y Tecnología de San Luis y rectora de la Universidad de La Punta, entre otros. 

Madame Claudia Scherer-Efosse repasó la tarea de Cahn al frente de la sección Infectología del Hospital Fernández y, luego, la creación de la Fundación Huésped (una ONG sin fines de lucro con la que hoy colaboran más de 200 personas, y más de 90 dedicadas a la investigación en diferentes disciplinas de las áreas biomédicas y sociales), su trabajo como presidente de la Sociedad Internacional de Sida y sus contribuciones como investigador, una de las cuales fue demostrar mediante un ensayo clínico realizado en el país (el estudio Gardel), que era posible administrar dos antirretrovirales en lugar de tres para controlar la infección. Este tratamiento resultó mucho menos tóxico y más económico, y en 2016 su adopción fue recomendada durante la XXI Conferencia Internacional sobre Sida y es el que se utiliza en la actualidad. También destacó sus aportes durante la pandemia, y resaltó su empatía y los valores que en todo momento traduce en su práctica de la medicina: “Es imposible referirse a usted sin destacar su calidad humana”, subrayó Scherer-Efosse.

A su turno, después de ser condecorado, Cahn agradeció la distinción haciendo mención a quienes lo antecedieron, "especialmente, Estela de Carlotto", dijo.

Aquí, algunos párrafos de su discurso de aceptación: 

La historia de la lucha contra el sida es mucho más que una gesta médica. La transformación de una enfermedad uniformemente mortal en una patología crónica, como la diabetes o la hipertensión, con la cual se puede convivir, es un hecho extraordinario que ha salvado millones de vidas, en su mayoría de personas jóvenes, y ha evitado -al mismo tiempo- decenas de millones de nuevas infecciones.

Nada de esto hubiera sido posible sin el intenso trabajo de investigadores básicos, clínicos y sociales, así como de los otros miembros del equipo de salud.

Pero ninguno de estos logros se hubiera podido alcanzar sin la participación activa de las comunidades de personas viviendo con o afectadas por el HIV. Fue a través de la lucha, la vocalía y el reclamo que las comunidades afectadas lograron presionar a las autoridades de los organismos internacionales y a los decisores políticos de cada país para acortar plazos, destrabar burocracias, levantar barreras y reunir fondos que permitieran concretar esos avances.

Nuestro mundo tiene, particularmente en el siglo XXI, un signo preocupante: la desigualdad creciente entre países y dentro de cada país. Esa desigualdad se manifiesta no solo en la disparidad de ingresos, sino también en el acceso a bienes elementales como el agua potable y las redes cloacales, un techo digno, la educación de calidad y la salud pública, incluyendo las vacunas.

En el plano del HIV/sida esto es aún más evidente. En el África sub-sahariana vive aproximadamente el 8% de la población mundial, pero esa región aporta dos de cada tres casos de personas viviendo con el virus, así como una proporción similar de muertes y nuevas infecciones.

No hace falta irse al África para comprobarlo. América Latina no es la región más pobre, pero sí la más desigual. Y también en Argentina se ven afectadas mayoritariamente las comunidades más postergadas.

La epidemia tiene dos fuerzas motrices: el estigma y la discriminación. La alta incidencia de la infección en las denominadas poblaciones claves (hombres que tienen sexo con otros hombres, mujeres transgénero, personas que usan sustancias, trabajadoras sexuales, entre otras) ha generado dos consecuencias negativas en gran escala: la falsa creencia acerca de la inexistencia de riesgo para quienes no pertenecen a esas poblaciones, y la criminalización de hecho y aún de derecho contra las mismas.