El conductor de Telenueve al mediodía no pudo contener su emoción. El motivo era más que lógico, vio vacunarse en vivo a su nieta y en esa vacuna la posibilidad de poder volver a abrazarse en familia.
Con el profesionalismo de siempre, Esteban Mirol contuvo todo lo que pudo las lágrimas que empujaban para salir. Y en un momento no pudo más y se permitió la emoción luego de un año y medio de vivir con protocolos y cuidados familiares.