Pese a ser una serie de cuatro episodios, la obra del chileno Pablo Larraín, basada en tres cuentos de Mariana Enríquez, forma parte de la competencia por la Concha de Oro, y es proyectada como un film más, producido por Netflix y Fábula.
Protagonizada por Mercedes Morán, Dolores Fonzi, Alejandra Flechner y Carolina Álvarez, combina tres historias de la autora argentina, reconocida a nivel internacional: la de una madre que ve y dialoga con los muertos mientras transita vínculos familiares en tensión, la de una joven que es abandonada en Argentina por sus padres, con quienes vivía en Estados Unidos, hasta un trágico desenlace, y la de un barrio popular atravesado por la violencia. De eso trata, entre otras cosas, esta serie en la que la atmósfera es también una gran protagonista.
“Siempre me interesa meterme en la oscuridad de mis personajes”, dice Morán, en diálogo con este periodista. Agrega que trabajar nuevamente con Larraín (luego de haber participado de “Neruda”) y en una producción basada en la obra de Enríquez, era un cóctel que no quería perderse. Y, sin ahorrarse una sonrisa, responde que “es más fácil hablar con los muertos que con los vivos”.
Fonzi, por su parte, señala que sintió como un privilegio encarnar a los personajes que admiró cuando los había leído, y que admira tanto a la escritora como al director de cine trasandino. Opina que su personaje, la hija del de Mercedes Morán, “parte de la oscuridad para llegar a la luz” y que la producción y los equipos de rodaje fueron “espectaculares”, tanto en Chile como en Argentina.
Alejandra Flechner, que encarna a la madre abandónica de Julie (Carolina Álvarez), comenta que su personaje es el de “una mujer desbordada, desclasada, que no quiere ser fagocitada por su familia” y que, por eso, se trata de una creación “muy difícil de ver”.
Carolina Álvarez, cuyo trabajo cosecha intensos elogios hasta de parte de Mariana Enríquez, nos traslada su gran entusiasmo ante el proyecto, y dice que Julie no sufre: que “vive su vida aunque el mundo no le de oportunidad”.
La fotografía y las locaciones de la serie son impactantes y no dejarán indiferente al espectador. Mariana Enríquez, en otra entrevista de las que realizamos, considera que Larraín le agregó una nueva textura a sus cuentos, y adelanta su alegría ante el interés que demostró en ellos el escritor Stephen King, a quien admira especialmente.
“Mis muertos tristes” también reflexiona sobre el tema de la inseguridad. “Es incómodo, pero me parece que es algo que pasa mucho en nuestra sociedad, y está en la vida cotidiana, y me parece que la ficción es un buen lugar para seguir hablando, y es algo para irse muy fácilmente al carajo”. Entiende que “es importante perderle el miedo, y perderle el miedo desde el progresismo. Creo que nos debemos esa conversación”, define.
“Mis muertos tristes” estrena este jueves en la plataforma de Netflix.
Maximiliano Legnani
Maxi Legnani