Luego del éxito cosechado en la temporada anterior, volvió a escena del Teatro Español "Personas, lugares y cosas", del dramaturgo británico Duncan Macmillan. Un texto conmovedor, inteligente (e inspirador, por momentos), pero también doloroso, desesperante y desolador.
Las adicciones llevan a una joven actriz a tratarse a un centro de salud. Allí choca con el sistema al que debe someterse para sanar, como choca con un mundo en el que, siente, no tiene lugar.
La puesta en escena de Pablo Messiez le impone un ritmo y una potencia visual notables para el lucimiento de todo un elenco, encabezado por Irene Escolar. Javier Ballesteros y Sonia Almarcha se destacan especialmente, aunque todas las interpretaciones son acertadas. De todos modos, la carga dramática de la obra exige una intensidad interpretativa que no siempre sucede en escena.
En tiempos de angustia, de sinsentido y de un mundo desconcertante, la obra plantea la terrible problemática de las drogas, pero también de la salud mental y de la soledad que tantas personas sufren.
La escenografía de Max Glaenzel, la iluminación de Carlos Marquerie y los movimientos escénicos a cargo de Josefina Gorostiza le agregan una robustez no menor a una propuesta que sigue llenando la sala principal del Teatro Español.
“Personas, lugares y cosas” se presenta en el Teatro Español hasta el 18 de octubre.
Maximiliano Legnani