María Aparicio: "Si dejáramos de hacer películas sería como si diéramos el brazo a torcer"
Rodada principalmente en Madrid a raíz de una beca del Museo Reina Sofía, la historia de “A veces me entra tristeza, otras rebelión” retrata el encuentro de Eva (Eva Bianco) y Dante (Roger Koza, en su debut actoral), dos argentinos que se conocen en su paso por la capital española. Él está enfrascado en una investigación sobre el catalán Juan Bialet Massé, su migración a Argentina y las luchas obreras. A ella, en cambio, le prestaron un departamento para que visite Madrid en el marco de un viaje a un festival de cine en Francia. Ambos están solos.
“Fue una sorpresa muy linda estrenar en la Jornada de los Autores, y después llegaron estas dos noticias, así que fue una doble alegría”, relata Aparicio, en torno a las distinciones recibidas. El film mereció el reconocimiento a Mejor Dirección en la Jornada de los Autores en el Festival de Cine de Venecia y el Premio a Mejor Autor menor de cuarenta años. Se trata, según Koza, del máximo reconocimiento al cine cordobés en su historia.
Estas novedades llegaron en un marco muy singular: la desoladora situación del Cine Argentino a raíz de las políticas culturales del Gobierno Nacional en torno al INCAA. “Sobre todo, lo que sigue muy fuerte es el deseo de seguir haciendo películas. Aspiramos a buenas condiciones de trabajo, a poder pagarles a las personas con las que trabajamos, a que haya cierta dignidad en el trabajo que se hace. El financiamiento público genera muchas cosas, entre ellas condiciones de trabajo”, agrega Aparicio. Y relata que la situación de la industria argentina es un tema de conversación en todos los Festivales de Cine, en los que se nota la merma de las producciones nacionales. Y propone: “No hay que doblegarse ante lo que pasa: si dejáramos de filmar sería como dar el brazo a torcer”.
La trama de “A veces me entra tristeza, otras rebelión” parte del incipiente encuentro de dos seres tímidos en una ciudad ajena, de sus encuentros y reencuentros, y atraviesa sus debates sobre la situación actual del mundo, las condiciones de los trabajadores y un final que vira hacia una impronta más documental. En un tiempo de tramas previsibles, edulcoradas, evidentes, trilladas, ansiosas, Aparicio construye escenas de enorme sensibilidad, verosimilitud, sutilezas y emociones en la que lo no dicho también es un lenguaje. Eva Bianco entrega un personaje sólido, conmovedor, de notable autoridad interpretativa, y Roger Koza sorprende en un debut actoral convincente, sin fisuras. Un muestra más del talento de la creadora de “Sobre las nubes” y “Las cosas indefinidas” que retoma una frase de Atahualpa Yupanqui en el título de este film, para reiterar que un mundo más justo y humano es una pugna que también puede darse desde la creación artística, sin dejar la belleza de lado.
Colaboración Periodística desde Madrid: Maxi Legnani