“Para mi gusto, ya hay demasiado ruido político para una previa electoral”, advertía un gestor internacional a sus clientes intentando explicar qué hacer con las posiciones argentinas en medio de la patada del avispero de la compra oficial de medicamentos., según publica Ambito Financiero.
Este avezado inversor de un fondo especializado en mercados emergentes, buen conocedor de las lides regionales y, sobre todo, argentinas, ya venía adelantando cambios en la cartera a sabiendas del típico clima preelectoral, pero el tenor de los escándalos en cuestión, sus esquirlas y pormenores, que se retroalimentan por las turbulencias financieras y cambiarias, lo obligaron a replantear escenarios y tenencias, al igual que otros pares, según confesó a sus inversores. Lo que ven desde afuera no dista mucho de lo que comentan pares locales. Pero lo cierto es que el momentum, un combo de riesgo político y riesgo económico, incomoda a todos. Las mieles del “carry trade” son puestas a prueba, incluso por los más amantes del riesgo.
Hay, según el consenso, un mix de factores que elevaron el riesgo económico: las elevadísimas tasas de interés (nominales y reales), la cercanía del tipo de cambio al techo de la banda cambiaria, la duda si la desaceleración inflacionaria tiene algún componente de represión, el estancamiento del nivel de actividad y la probabilidad de una recesión, todo ello bajo el marco de que el Banco Central (BCRA) no recupera reservas netas y se aleja de las metas pactadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Hoy, a poco más de una semana de la remanida “madre de todas las batallas electorales” en Buenos Aires, en las mesas de operaciones se aprestan a unas próximas semanas bien movidas (cuando faltan dos meses para las legislativas nacionales). Un veterano del mercado, aunque no tan longevo, sino que comenzó muy joven llevando las minutas de una conocida mesa y vivió todas las crisis desde los ’80, ilustraba el momentum recordando al maestro Canitrot, quien en el prólogo de la convertibilidad avisó que “había que ponerse el casco”.
Porque ocurre que, a todo este berenjenal financiero y cambiario, se suma el riesgo político resumido por los traspiés oficiales en el Congreso este año, y la espada de Damocles sobre los vetos, más la tensión con los gobernadores, mientras el Presidente Milei y el Gobierno ven caer el nivel de aprobación e imagen positiva. Pero detrás de esto emergen las dudas sobre el resultado electoral en Buenos Aires, donde hoy algunos en la Casa Rosada no dudan de ir a penales mientras recalculan cuánto obtendrán en las nacionales, donde el número 40% parece ser el Valhalla o edén.
Al respecto, un exfuncionario de Economía que asesora a fondos del exterior explicó en un encuentro a puertas cerradas que los clientes lo que más querían entender era qué es ganar o qué es perder para La Libertad Avanza (LLA) en ambas elecciones. Porque tenían confusión entre lo que señalan las encuestas, los análisis de los politólogos y lo que había dicho el propio Milei, que encima avisó que todo depende de cómo le vaya en Buenos Aires y en octubre después, y puso, al divino botón, la vara muy alta en el 40%, o sea que si sacan ese porcentaje de votos o más consideran que ganaron.
Entonces, la clave es discernir qué es para el mercado que Milei gane la elección, o, mejor dicho, qué es que no pierda. Pareciera que el mercado no está pensando en ese guarismo, a sabiendas que se trata de un presidente que llegó sin tener la provincia en sus manos. Allí surge la tesis de que si Milei no llega al 40% pero por lo menos logra que no haya gente que habiéndolo votado a él en el balotaje hoy no le vota en contra, o sea, que no acumuló odio entre esos votantes, entonces perfecto. Igual es un tema muy opinado. Sobre todo, por la futura capacidad de tener el martillo de Thor vetador.
Lo que especulan es que, considerando que los intendentes van a jugar fuerte en septiembre por los Consejos Deliberantes, y si Milei recorta la diferencia en la Tercera Sección y tiene un buen desempeño con la alianza con el PRO, en octubre no empeora lo que sacó en 2023 sumado el PRO, entonces el mercado de bonos soberanos no debería resentirse.
En un banco extranjero, aún bien cargadito de papeles públicos en sus alforjas, siguen preocupados por el mercado de pesos. Tanto la mesa como sus principales clientes recalculan sus posiciones en el BONTE mientras el dólar coquetea con el techo de la brecha, y cuánto tienen en LECAP y en bonos Hard Dollar para ir “mechando” con algunos papeles corporativos.
También muy debatido el “pass through”, porque a nivel mayorista parece haber pasado algo, mientras que a nivel minorista, el estancamiento y los márgenes no dan aire para traspasar, por ahora. Por eso se apuesta a que pueden venir algunos meses con dosis homeopáticas del “pass” en el IPC. Y de ahí, que algunos vean oportunidades aún en la curva CER. Veremos.
Por lo pronto, los más incómodos con todo lo que está pasando tan tempranamente cuestionaban los escenarios positivos y neutrales, ironizando que “si el Gobierno no podía ni organizar una caravana Presidencial por el conurbano bonaerense, ¿cómo planeaban salir del embrollo actual?”. Un gestor londinense reconocía en un Zoom que las patéticas imágenes de la “pick up” presidencial de campaña alarmaron en el exterior."
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