No fue la primera ni lamentablemente tampoco la última. Se trató de un hecho que alertado por cronistas mujeres y militantes feministas encendió la mecha de la conciencia colectiva sobre los Femicidios en el país.
En mayo de 2015, Chiara Páez tenía apenas 14 años. Unos meses antes había empezado una relación con Manuel Mansilla, de 16. Ambos vivían en Rufino, provincia de Santa Fe. La noche del 9 de mayo se encontraron para hablar. Ella estaba embarazada de dos meses y su novio quería que abortara. Pero la chica se negó. Fue asesinada a golpes y su cuerpo fue encontrada un días después en un pozo en la casa de los abuelos del jóven quien confesó el crimen a su padre.
Fue la periodista Marcela Ojeda la que lanzó una dura advertencia en sus redes sociales con un tuit que decía: “Actrices, políticas, artistas, empresarias, referentes sociales ... mujeres, todas, bah.. ¿No vamos a levantar la voz? NOS ESTÁN MATANDO”. Lo que siguió fueron una serie de reuniones -que tuvieron como epicentro La Casa del Encuentro- destinadas a darle forma a ese movimiento que tuvo lugar en más de 80 ciudades argentinas y se replicó en Latinoamérica y España.
El "Ni Una Menos" no fue advertido tampoco por la clase política quien recién se sumó en las horas previas con carteles que adherían ante la oleada verde que se esperaba en la Plaza del Congreso.
La convocatoria fue un éxito y desbordó la plaza. Mareas de Víctimas de la Violencia Machista y familiares de víctimas de femicidio acompañaron con fotos y carteles. Una nueva historia se inscribía en el país... La marcha dio cobijo ante tanta indiferencia judicial y política, las muertes por violencia de género dejaban de ser una "mala suerte" para pasar a ser una cuestión de Estado.
La Ley de Paridad de Género en cargos electivos, la Ley de Aborto Seguro Legal y Gratuito, la Ley Micaela, la conformación del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, y sobre todo, el haber puesto en agenda el impacto que el patriarcado y la violencia machista tienen sobre la conformación de la sociedad son algunos de los principales hitos de esa lucha colectiva. No obstante, los femicidios no bajaron en número y, en los últimos meses, algunas de esas conquistas comienzan a verse amenazadas por un Estado dispuesto a retroceder en términos de derechos para las mujeres.
Según los datos del Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano, en la Argentina se registraron 286 femicidios en 2015. Nueve años después, en 2024, esa cifra llegó a 294, y en 2018, la cifra más baja: 273. (Cita Clarín)
En lo que va de 2025 se registraron ya 103 femicidios y vinculados de mujeres y niñas -el 59 por ciento de ellos a manos de parejas o exparejas-, que dejaron 100 hijas e hijos sin madre, el 47 por ciento menores de edad. El 67 por ciento de las mujeres fueron asesinadas en sus hogares -lo que demuestra que el lugar más inseguro para una mujer en situación de violencia continúa siendo su vivienda-, solo 18 de ellas habían realizado una denuncia previa, y en términos absolutos Buenos Aires sigue siendo la provincia con más casos, seguida por Santa Fe, Córdoba y Mendoza.