En un día marcado por el desconcierto y la incertidumbre, cuando toda España quedó paralizada por un histórico apagón eléctrico, el programa El Hormiguero encendió su luz —literal y simbólicamente— para cumplir con una premisa que parece no escrita, pero profundamente arraigada en el ADN del programa: pase lo que pase, el show debe continuar.
Su conductor Pablo Motos abrió el programa con un editorial dando cuenta de la fragilidad del progreso tecnológico, al punto que un apagón colapsa la vida moderna.
Cuando comenzó el programa, el suministro electrico había vuelto apenas unos minutos antes al plató, ubicado en la calle Alcalá 518, en Madrid, cerca de la estación de metro Suanzes, pero eso no detuvo ni al equipo ni a su presentador. Estaban preparados.
"Teníamos un grupo electrógeno listo para funcionar si la luz no regresaba", confesó Motos ante un plató prácticamente vacío, con apenas 15 personas en el público, las únicas que pudieron llegar caminando. Fue un arranque inusual, en medio de focos portátiles y caras de preocupación, pero con una convicción férrea: había que estar."
Pablo Motos marcó el tono de la noche con un monólogo que más que una introducción fue una profunda reflexión sobre nuestra sociedad moderna y su dependencia total de la tecnología y la energía eléctrica. “Nos hemos dado cuenta de lo frágiles que somos”, expresó. “Sólo nos tienen que quitar la luz y, en unos días, nuestra vida sería un caos”.
Y crítico ante el avance tecnológico en áreas que eran analógicas o mecánicas de la vida humana dijo: "Lo piensas y dices: 'hostias'. La tecnología se ha metido en todos los rincones de nuestra vida y sin electricidad no somos capaces ni de bajar una persiana", afirmó.