El canal del estado, "La TV Pública" a la que el actual gobierno amenazó cerrar al comienzo de su gestión y luego cambiar el nombre para dar un sello propio, terminó siendo, luego de muchos meses sin iniciativa en programación, un nuevo espacio de colectivismo de productoras con cercanía al actual gobierno donde el entretenimiento prima sobre cualquier contenido de ficción nacional, documental o periodístico de actualidad.
Las dos novelas mexicanas que emite la señal pasan gran parte de sus capítulos con un "rayita" que indica, según la medición de IBOPE, que nadie las está mirando aunque cada capítulo requiere del erario nacional una suma cercana a los u$s 3000 por derechos de emisión.
A esto se fueron sumando nuevos magazine y hasta los noticieros de la emisora donde los contenidos de espectáculos, que antes referían a estrenos teatrales del ámbito comercial, oficial y el Off, o adelantos de películas o exposiciones con entradas gratuítas, fueron corriéndose para dar espacio a los personajes mediáticos del momento.
Wanda Nara, Mauro Icardi, L-Gante, Furia y Luchi de GH entre otros comenzaron a invadir los contenidos de todo el canal y hasta los dilemas internos de la entrega de los Premios Martin Fierro. Cambio de era, nueva gestión cultural y signo epocal de la comunicación del Estado.