"TODO SALDRA BIEN"

por: 
Maxi Legnani

"En la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín se interrumpió por dos semanas la temporada de “La farsa de los ausentes” para darle lugar a una obra inusual: “Todo saldrá bien (1) Fin de Luis”, creada por el francés Joel Pommerat e interpretada por la compañía francesa Louis Brouillard.

Se trata de algo inusual no porque dure tres horas y media (cosa totalmente atípica para el público argentino, sobre todo para el que desconozca la obra de otros directores como Ariane Mnouchkine) sino porque hay un conjunto de elementos que son absolutamente ajenos al teatro argentino: las grandes compañías (como supo tener el San Martín) y una forma de trabajo que permita una profundidad en el tratamiento de un tema, a modo de experimentación, de inmersión.

El tema de esta obra es la Revolución Francesa. Pero ese hito es tomado desde un punto de vista casi inesperado: el trabajo de las asambleas (clero, nobleza y tercer estado) hacia la construcción de la (hoy todavía en pie) Asamblea Nacional.

Con un elenco donde no hay un solo intérprete que no sea de una precisión admirable, Pommerat creó un espectáculo que tiene muchísimos más méritos que defectos, si es que esta obra los tiene. Y hay que ir a verla sin prejuicios y sin molestarse con el reloj. La puesta en escena es brillante: el uso de todo el teatro, la participación de la platea en la obra, la puesta de luces, de sonido, los cambios de escenografía, los efectos visuales y sonoros y la dinámica espacial, vocal y física (de los actores) es de gran nivel. Hay, también, momentos en los cuales es inevitable que la atención decaiga y la obra pierda fuerza, porque su singular minuciosidad da sensación de letargo y repetición, pero también hay momentos de mucho humor y de aciertos de puesta bastante desopilantes, que van logrando un equilibrio.

A través de estos logros técnicos es que puede contarse una historia. Una historia desde otro lado, y con una riqueza inmensa, aunque quizá algo repetitiva (sobre todo en el segundo acto). Esto queda como un detalle casi olvidable: uno de los grandes momentos históricos de la Humanidad está sucediendo en el teatro, y está sucediendo pletórico de vida, incluyendo al espectador en la misma Historia, no alejándolo, haciéndolo parte de una obra que –a cualquiera que guste del buen teatro- no puede resultarle sino imperdible."

Colaboración periodística: Maxi Legnani
Twitter @maxilegnani