VINCENT VAN GOGH NO SE SUICIDO, "LO SUICIDARON" - EXPOSICION

En 1947, el escritor francés Antonin Artaud, que salía de pasar casi 10 años internado en sanatorios psiquiátricos pese a que se trataba de una de las mentes más lúcidas de su generación, escribió que el pintor Van Gogh "no se suicidó en un ataque de insanía... Por el contrario, acababa de descubrir qué era y quién era él mismo, cuando la conciencia general de la sociedad, para castigarlo por haberse apartado de ella, lo suicidó".

La historia oficial señala que Vincent Van Gogh, que tenía 37 años, se disparó un tiro de revolver en el pecho mientras paseaba por el campo el 27 de julio de 1890. Otra hipótesis indica que lo asesino un adolescente jugando con un arma de fuego y la 3ra indica que fue "suicidado" por toda la sociedad que lo excluía.

Sus pares lo consideraban "demasiado moderno, demasiado iluminado por la pasión", su familia seguía ese discurso y los días de Vincent fueron aciagos señalaba Artaud. Sin embargo por estas horas el Museo d'Orsay de París, el más importante del mundo por obras en propiedad del movimiento impresionista, revalida la obra del pintor en la exposición "Van Gogh / Artaud".

Le suicidé de la société (Van Gogh/Artaud. El suicidado de la sociedad). La muestra, hasta el 6 de julio, presenta al pintor desde la mirada de Artaud, una de las voces más respetadas de quienes se negaron a entender a Van Gogh y su obra como productos de la locura.

El escritor publicó en 1947 el libro "Van Gogh, le suicidé de la société" unos días antes de la apertura de una retrospectiva del pintor en París. El texto se opone a la hipótesis de locura del pintor y pretende demostrar cómo la conciencia alerta e iluminada del pintor increpaba a la sociedad ordinaria y adormecida de su tiempo.

"Un día aparecieron los verdugos de Van Gogh, como aparecieron los de Gerard de Nerval, de Baudelaire, de Edgar Poe y de Lautréamont. Aquellos que un día le dijeron: 'Y ahora basta, Van Gogh; a la tumba; ya estamos hartos de tu genio", escribió Artaud.

"Frente a la lucidez de Van Gogh en acción, la psiquiatría queda reducida a un reducto de gorilas, realmente obsesionados y perseguidos, que sólo disponen, para mitigar los más espantosos estados de angustia y opresión humana, de una ridícula terminología, digno producto de sus cerebros viciados. En efecto, no hay psiquiatra que no sea un notorio erotómano" escribía explosivamente Artaud en 1947.