VENDIMIA EN MENDOZA: "EL FRACASO MAS IMPORTANTE DE LOS ULTIMOS 30 AÑOS"

"El frente Cambiemos se presentó a la sociedad como corrector y eficientista en materia de gestión de los recursos públicos, pero hasta ahora este ímpetu solo se ha reflejado en recortes y falta de inversión. El triste resultado de esas decisiones en materia de cultura ha sido la Vendimia con menos público de la que se tenga memoria, 10% menos de ocupación hotelera que el año anterior y por consiguiente, el derroche de los recursos invertidos en la parafernalia vendimial, que lamentablemente fue disfrutada por muy pocos.

EFICIENCIA Y EFICACIA EN UN PAÍS SIN DESARROLLO SOSTENIDO.

Hablar del gasto en materia pública en nuestro continente no es cosa sencilla, no somos países con desarrollo sostenido, ni mucho menos donde puedan aplicarse cánones de eficiencia aún. Por el contrario, en materia de gasto público Argentina, por caso, aún debe medir el éxito de una política pública en términos de su eficacia (lo eficaz no tiene por qué ser eficiente).

Cuando el Estado decide invertir en la Vendimia como hecho cultural lo hace principalmente con dos objetivos: uno, propiamente patrimonial/cultural y otro económico. En lo económico se busca traccionar riqueza desde una actividad cultural a otros sectores: hotelero, gastronómico, bodeguero y de servicios turísticos. En tanto que en materia cultural se busca distribuir lo más ampliamente posible los recursos económicos para la mayoría de los artistas locales y, a nivel simbólico-cultural, para la mayor parte o para la totalidad de la comunidad mendocina, pues no se distribuye cultura entre la población, se distribuyen símbolos portadores de cultura.

UNA VENDIMIA VACÍA DE TODO, MENOS DE IMPROVISACIÓN.

La inversión en atractivos para la fiesta más importante del pueblo de Mendoza fue también ninguneada por la nueva gestión. Recordemos que, nos guste o no, la Vendimia es el hecho máximo de nuestra conciencia como miembros de la comunidad. No hay familia que no haya ido a los cerros o intentado ver los fuegos artificiales desde algún punto de la ciudad. Eso también es Vendimia, lo que se ve muchas veces como accesorio, completa al hecho cultural.

Esta Vendimia fracasó en términos de convocatoria, por la mala organización y por la mirada municipalista de la nueva gestión. La comunicación fue poca y mal dirigida, casi no se hizo publicidad en otras provincias y el spot no era atractivo para el turismo.

Debe pensarse la comunicación en varias capas, la comunicación para el Mendocino y la comunicación para el Turista. El hecho cultural no es transferible a la comunidad nacional e internacional de la misma manera que lo es a nuestra provincia.

El diseño elegido, más allá de representar la mirada local, se debe componer dentro de un lenguaje actual que intente ser atractivo también para las mayorías exógenas a nuestro territorio. Este año esos códigos gráficos no fueron amplios, pues no hubo en todo el proceso de producción miradas profesionales participando.

El servicio dentro del Teatro Griego fue malo y escaso. Para que la Vendimia sea más que presenciar una puesta escénica, la experiencia debe ser placentera. No hubo carteles que indicaran las ubicaciones, no hubo cantidad suficiente de acomodadores y se desmanteló la estrategia que se venía trabajando para mejorar el acceso a la fiesta para personas con discapacidad.

¿POR QUÉ NO FUE PÚBLICO?

Hay que hacer un paréntesis aquí para hablar del hecho artístico local, nunca faltan voces que repitan: “No fue alta la convocatoria por la falta de visitas foráneas y por la participación de artistas locales en las repeticiones”. Puede ser que parte del público no se haya sentido atraído por la programación, pero no por estar compuesta por artistas locales, sino por la falta de articulación entre la programación, la fiesta y la comunicación. Hemos sido testigos de cómo trabajando coordinadamente se pueden generar grandes espectáculos, masivamente concurridos, que estén compuestos de manera mixta o casi en su totalidad por artistas locales; ejemplo de esto fue el homenaje a Cerati, a Spinetta o el concierto de Cangemi/Carreras. Con éstos últimos ejemplos el argumento anti localista se cae por su propio peso, aunque tampoco hay que dejar de tener en cuenta que las repeticiones de la Vendimia son, muchas veces, la única oportunidad para muchos mendocinos de poder acceder a entradas económicas y así disfrutar a artistas de otras latitudes.

El éxito o el fracaso de la programación de las repeticiones de la Fiesta Nacional de la Vendimia no se mide por si gusta o no, si no considerando qué porcentaje fue eficaz para potenciar el hecho en sí y como acción de difusión para los artistas involucrados. Lamentablemente, las decisiones tomadas en materia de programación de las repeticiones fallaron tanto a la hora de captar público como en la estrategia de posicionamiento y difusión para los artistas locales participantes. Estas presentaciones artísticas no fueron bien comunicadas ni la organización mostró habilidades para hacerlas llegar de una manera más atractiva al conjunto de la sociedad.

La Vendimia tiene la característica de ser un hecho festivo y es para la mayoría de la sociedad nuestro gran show (aunque no nos guste, ni compartamos esa denominación), por tanto las programaciones de las repeticiones tienen que asumir características propias de los lenguajes populares; caso contrario deben ser comunicadas de manera que despierte el interés popular.

El hecho artístico en sí también se vio lastimado por la ausencia de público. El Teatro Griego vacío es una heladera y es dificilísimo para el artista entrar en el proceso de transferencia afectiva con el espectador.

¿POR QUÉ HABLAMOS DE MALA ADMINISTRACIÓN DEL GASTO PÚBLICO?

Administrar no es cortar o ahorrar, por el contrario, administrar es ser eficaces. Pero sobre todo administrar es saber invertir. Esta gestión podría haber sido eficaz si hubiera invertido en los honorarios que los artistas pedían en vez de ajustarlos de forma humillante, podría haberlo sido si hubiera invertido en mejor comunicación y podría haber sido eficaz si no hubiera arremetido contra elementos populares que nutren la fiesta: fuegos de artificio, números artísticos potentes para las repeticiones y/o mejor posicionamiento de los mismos, además de servicios para el mejor funcionamiento y la salvaguarda de los espectadores.

No llenar el Teatro Griego gastando millones en la fiesta es una falta de respeto a los mendocinos y sus artistas, pues si tenemos en cuenta que esta gestión de entrada les negó a los artistas la suma requerida para sus honorarios (un cachet actualizado a los índices de inflación) y a los mendocinos se les habló de crisis económica, de malas administraciones y derroches, pero luego la Secretaría de Cultura gastó arriba de los 120 millones de pesos y para colmo, ni siquiera la disfrutaron un mínimo de público, el maltrato se hace evidente."

Fuente: "Cultura Organizada Mendoza"
http://ahoramendoza.com.ar/movil/nota.php?ID=5737