SERRAT CON ROZIN: EMOCION Y PICO DE RATING - FINDE

Fue uno de esos momentos especiales que se permite la televisión actual. Deteniendo su furia enloquecida por el impacto y la búsqueda ciega de rating, el programa "La Peña de Morfi" recibió a Joan Manuel Serrat.

La previa al encuentro tuvo la magia de los relatos que Gerardo Rozin iba entrelazando entre los mensajes del público con la consigna "Serrat para mi" y los posteados en Twitter con músicos en vivo haciendo las versiones legendarias de sus temas.

Atravesando en todo momento por la emoción, Rozín se debatió entre las mareas de lágrimas que acunaban sus recuerdos de infancia, su primer recital en Central que cambio su vida, la admiración de su madre por Serrat, reflejando en su vivencia la de miles de personas de diferentes generaciones que siguen la poética del catalán.

Luego y con parsimonioso andar, ingresó Serrat con la humildad del cantor que sabe que su poder radicar en el afecto popular, que no sobrevalua su jerarquía ni esboza ningún atisbo de pretensión.

"Mi madre venía de perder una familia asesinada en la guerra y mi padre estuvo en Campos de Concentración. Escapando de fantasmas. En ese charco yo crecí" dijo sobre su primera infancia donde a la vez indicó que fue una bella parte de su vida, que no deseó nada porque lo tenía todo.

Y sobre su manera de mirar la vida dijo: "Mi manera de tener respeto al prójimo y respetar al distinto vienen de mi casa"

A la vez que contó la anécdota donde un profesor de biología fue quien lo impulsó a dejar una de las carreras que cursó y lanzarse a la música con aprobación de su padre y el dolor inicial de su madre.

El relato continuó con la degustación de unos cortes de carne asadas y la presencia de Soledad Pastorutti.

El programa tocó picos de encendido y lideró su horario destruyendo los prejuicios de tantos productores que ante la demanda por el encendido tienden a dejar de lado a poetas y artistas en una entrevista en otro tono y ritmo.