SAURA: UN REALIZADOR INCANSABLE

Carlos Saura con 40 años de trayectoria y 78 de edad, estrena 'Io, Don Giovanni'. Como siempre, siente temores. "Quisiera desaparecer –dice el realizador, fotógrafo, escritor–, ¿por qué tengo que defender mis películas? Que la gente piense lo que quiera de ellas. Yo ya he hecho mi trabajo. Ya he disfrutado".

¿Por qué tengo que defender mis películas? Que la gente piense lo que quiera de ellas
Como sus anteriores obras, 'Io, Don Giovanni' hizo disfrutar a Saura. Pero no siempre fue así: pese a los elogios internacionales, 'Los golfos' fue destrozada en España. Pensó dejar el cine, exiliarse: "Fue el momento más amargo de mi vida: las puertas estaban cerradas, no podía hacer películas. Eran tiempos duros".

Pero la puerta se abrió, y era la de Elías Querejeta. El productor decidió apoyar al director oscense y, en su primera colaboración, surgió 'La caza' (1965). "Es una mierda, le dijo a Saura un prestigioso crítico español de entonces, pero fuera no pensaron lo mismo. 'La caza' llegó a la Berlinale y ganó el Oso al mejor director. 'La caza' recorrió medio mundo. 'La caza', con su protagónico grupo salvaje, con su tórrido, brutal, retrato de España, hizo historia. "Hay quien dice –reconoce el director–, que ésa es mi mejor película".

Puede serlo, como también puede serlo cualquiera de las que, hasta el final del franquismo, lo convirtieron en el mascarón de proa del nuevo cine español.

La psicoanalítica 'Peppermint Frappé' (1967, tam- bién premiada en Berlín). La tensa 'La madriguera' (1972). La inquietante 'Ana y los lobos' (1973). 'La prima Angélica' (1973) y 'Cría Cuervos' (1975), ambas galardonadas en Cannes. Geraldine Chaplin, López Vázquez, Rafaela Aparicio... Contra Franco se vivía mejor, decían muchos, como también decían otros que contra el Caudillo Saura rodaba mejor. ¿Fue esa su mejor época? "Es difícil de decir –acepta–, porque yo no pretendía hacer cine político. 'Los golfos' quería ser realista, casi documental, muy concreta. Las siguientes, reflejar algo imaginativo. No eran políticas en primer grado, sino que lo político latía, sin ser subrayado, en ellas. Fue al morir Franco cuando, por fin, me sentí liberado para hacer cine político".

El amigo de Casanova y Mozart

En 2006, un guión llegó a manos de Saura: la vida de Lorenzo Da Ponte, conocido vividor de la Venecia de mitades del s. xviii. Exiliado a Viena por problemas eclesiásticos, Da Ponte fue introducido por Giacomo Casanova en la sociedad vienesa, donde conoció a Salieri. Éste, en su lucha por desacreditar a Mozart, le presenta a Da Ponte y lo convence para que lo contrate como libretista. El tiro le salió por la culata: la colaboración entre libertino y artista deparó en Don Giovanni, para muchos la mejor ópera del compositor. Una historia que, desde este viernes, podrá verse en la gran pantalla española.