RECORDANDO A LA ENORME TITA MERELLO

Posteado el 22/11/2020

"No empecé a trabajar por vocación, sino por hambre. Yo conocí el hambre, sé lo que es el miedo y la vergüenza ¿Yo aprendí canto? No. ¿Yo fui a estudiar arte dramático? No. El arte dramático está en la calle Corrientes, angosta, cuando caminás toda una noche sin tener donde ir a dormir. Ahí se aprende el drama. Ahí se aprenden las pausas, el tono. En la oración, en la desesperanza, se aprende. A sentir, no te enseña nadie, más que la vida.” decía inquebrantable la genial TITA de Buenos Aires ante un Antonio Carrizo que no dejaba de admirarla y escucharla.

Tita supo de la segregación del pobre cuando en la pensión en la que vivía, una vecina de su madre lavandera le dijo que sacara a la piba que por flaca parecía tuberculosa. Luego fue boyera en la estancia de unos familiares en Bavio, luego buscó su destino en las entrañas de la Ciudad. Aquella Buenos Aires que nunca dormía y donde los sueños se consagraban a fuerza de lucha y perseverancia.

Fue la Ana Magnani argentina, fue la intérprete de la fiereza y la desesperanza, fue la poetisa del empedrado y la mirada lúcida de quienes ya habían vivido bastante. Grande Tita, siempre...