"POLIAMOR": LA POSIBILIDAD DE PENSAR MAS ALLA DE LOS PREJUICIOS

Imaginate repitiendo un hábito toda tu vida... Y más..., imagináte que esa misma tradición haya sido repetida por tus padres y tus abuelos... Y aún más: que ese tipo de costumbre haya sido calificada por tus antecesores como: "natural, sano y virtuoso"...

Este artículo no tiene como finalidad convencer a nadie, agredir las costumbre de ninguno, y muchos menos reivindicar ni denostar las creencias de cualquiera de nosotros. Solo la remota idea de que en medio del atolladero veloz de la información diaria nos permitamos analizar: "EL GOCE" (como dijo el Senador Pino Solanas).

El caso de Flor Peña y los audios que violaron la intimidad de su pareja dieron pie al análisis mediático sobre el "Poliamor".

¿Cómo amar? ¿Qué determina nuestra cultura? ¿Qué se considera "normal" o mejor dicho normativizado? ¿Alguien tiene derecho a opinar sobre la más privada intimidad de una pareja?

Platón en su "Alegoría de la Caverna" ("La República") destaca la mirada del hombre en el mundo de las ideas. Si uno de los hombres se liberase de las cadenas que lo amarran a mirar el reflejo de figuras más altas proyectadas contra la pared de la gruta y pudiese mirar hacia atrás, la realidad le confundiría y le molestaría: la luz del fuego haría que apartase la mirada, y las figuras borrosas que pudiese ver le parecerían menos reales que las sombras que ha visto toda la vida. Del mismo modo, si alguien obligase a esta persona a caminar en dirección a la hoguera y más allá de ella hasta salir de la caverna, la luz del sol aún le molestaría más, y querría volver a la zona oscura.

La cultura nos determina (en parte) y la naturaleza del hombre, además de reiterarse en el sistema en el que fue creado, es trasgredir y buscar espacios de libertad y autodeterminación.

Pero cada vez que algo nuevo irrumpe en una tradición normativizada por la instrucción sistémica y eminentemente machista y colonialista, la resistencia se hace ruidosa y se inunda de biologicismo y moralinas varias.

¿Nos hace feliz lo mismo a tod@s? ¿Las parejas son idénticas con igual placer en las mismas dinámicas? ¿El planteo de 'Poliamor' no viene a desenmascarar el caretaje del adulterio y la trampa tan instalados en nuestra cultura? ¿Castigar el 'Poliamor' es sentenciar el modo afectivo y sexual de una pareja o determinar inquisidoramente desde afuera el fin de una relación?

Inmediatamente el 'prejuicio' de la mayoría, también imbuida por la educación informal y social, dependiendo de la edad y el marco social en donde fuimos criados, lleva a muchos a pensar en el concepto moralista de "promiscuidad" como un disvalor a una cualidad supuestamente positiva como la "monogamia".

La organización del estado a través del matrimonio religioso y civil tubo como mayor objeto la diagramación social y el cobro consecuente de impuestos. La monogamia parte del concepto de "propiedad" y en la organización familiar: la superioridad del hombre sobre la mujer... Hasta hace pocas décadas en nuestro país, las familias decidían el matrimonio de su hija "casadera" (considerada de esa forma a los 14 años en su momento), el hombre debía ser proveedor, la mujer sumisa y hogareña, el placer sólo una descarga masculina y el orgasmo una utopía. Las parejas no eran pensadas para proyectarse, disfrutarse y amarse sino para la concepción y el sostenimiento de la especie. El deber sobre el placer, y desde ese lugar el 'deber' era virtuoso y el 'placer' un defecto o vicio.

Sería sesgado también pensar que lo opuesto a ese esquema cultural sería 'liberador'. Muy por el contrario, sería rigidizar nuevamente las emociones, sentimientos y pulsiones humanas... ¿Como encuadrar tanto en algo tan chico? ¿Cómo encerrar el universo de posibilidades de una pareja en una idea dogmática y cerrada? ¿Somos todos iguales? y si no lo somos ¿Por qué deberíamos amar de igual forma?

La pareja es una construcción de 2 donde los acuerdos y la honestidad forman parte de un plan compartido, una sociedad íntima y social. Esto no expulsa la monogamia como modalidad, sino que incluye todas las formas posibles mientras que ninguno de los dos integrantes salga lastimado o sea excluído. Es tan sencillo como eso y los de afuera son de 'palo'.

Luis Bremer