"NINI EN EL AIRE" - CRITICA

Desandar un camino hasta esos momentos donde la risa inocente era reina del imperio radial... Una inmensa figura como Niní Marshall que además de interpretar una galería de personajes sociales de comienzos del siglo XX, realizaba sus guiones describiendo una ciudad movilizada y en crecimiento.

La inmigrante gallega, la italiana, la polaca, las señoras de alta clase, sus sociolectos, sus miradas, sus contradicciones en franca comunicación con sus paradigmas. Nini respetaba a quienes corporizaba en sus criaturas, desde el respeto salía su humor, desde la ruptura y el uso del lenguaje como un juego inocente que aún hoy es efectivo y despierta iguales carcajadas.

Jorgelina Aruzzi nos lleva de viaje y en sólo unos instantes nos mete dentro del cuento... Nos lleva a una radio que está siendo desalojada para ser demolida. De repente y entre las penumbras de la escasa iluminación, se despiertan los personajes que vivieron esa época dorada de la radio en las décadas del 40, 50 y 60.

Aruzzi vuelve a la vida los personajes de Niní y con una creatividad en "tour de force" logra la magia de volver a reirnos con la inocencia de un niño, o sorprendernos con el paso del tiempo y los signos culturales que reconocemos como lejanos y queridos. Un album corpóreo de emociones y recuerdos donde Aruzzi es alquimista y gurú.

Muy bien acompañada por Mariano Torre y Pablo Marcovsky, Aruzzi nos lleva de paseo por la sonrisa cálida, por la nostalgia bella y nos devuelve a nuestras vidas con una caricia teatral.

Luis Bremer