MOLDAVSKY RECIBE UNA DISTINCION EN MAR DEL PLATA

Hoy viernes 18 en el recinto de sesiones del Concejo Deliberante se entregará un reconocimiento al humorista Roberto Moldavsky, por su exitosa carrera, en radio, teatro y televisión.

Ha garantizado su presencia en dicho acto el prestigioso conductor y locutor Fernando Bravo. Roberto Moldavsky está teniendo un exitoso inicio de temporada y funciones con localidades agotadas en el teatro Roxy Comedy de Mar del Plata.

El humorista presenta su espectáculo "Moldavsky Suelto en Mar del Plata", de dos horas de duración, en el que explota su faceta como judío mezclando humor, política y música junto a su banda, la Valentín Gómez,integrada por Chelo K en Guitarra y voz , Lucas Ramirez en teclados, Matias Scheines en violín y Martin Rur en Saxo y Clarinete. Roberto Moldavsky creció en el barrio Paternal de Buenos Aires, decidiendo a los 21 años irse a vivir a Israel, en un kibutz, donde estudia Sociología y Educación en la Universidad Hebrea de Jerusalén, hasta que decidió volver a la Argentina en 1994, como él dijera “sin que Israel sintiera su ausencia.

Durante 20 años trabajó en el Once, un barrio judío en Buenos Aires, y allí recupera su eterna vocación perdida, vender. Luego, asiste a un curso de Stand Up que lo llevará a su segunda vocación heredada de su padre, el humor. Arrancó junto al genial Jorge Schussheim, acaso quien lo descubrió, en Peña Shmeña y NYC 11, nacidos y criados en el Once. Luego pasó por el Paseo La Plaza, Liberarte, El Bululú y Boris y Sala Siranush. Recorrió la Argentina con su humor, además de Costa Rica, Colombia, EEUU, Chile, Paraguay, Uruguay, España e Israel. En televisión formó parte del programa La Peña de Morfi (obviamente) y desde hace 5 años es el humorista del programa de Fernando Bravo, Bravo Continental, por el cual recibe el Premio Argentores 2015 al micro programa de humor en radio. A comienzos del 2018 recibe el premio Martin Fierro por su Labor Humorística en Telefé y el Premio ACE a mejor labor humorística en Teatro.

Como él dice, “El humor no tiene fronteras: todos nos reímos de las mismas cosas. Los humoristas debemos saber observar y abordar los lugares y temas comunes, para producir una identificación inmediata con el público. Por ejemplo, ¿quién no deja el frasco del champú dado vuelta, para aprovechar hasta la última gota?”. Consultado al respecto de quienes son sus modelos, Moldavsky responde: “Tengo algunas influencias muy distintas, todas mezcladas. El tipo que definitivamente me partió la cabeza fue Woody Allen, como el reinventor del humor judío, pero hecho para todos, con el perfil del hipocondríaco, el de la madre, con el tema psicológico, con la culpa... Y por otro lado me volvía loco (Alberto) Olmedo. Los viernes a la noche no salía hasta verlo en la tele. Eso me lo transmitió mi viejo, que era fanático suyo. También te podría nombrar a Tato Bores”.