MICAELA PERDONANOS... - OPINION

El asesinato de Micaela estrujó especialmente el corazón de todos. Una jóven que volviendo a su casa de un boliche en Gualeguay decidió no tomar un remis, por que ya había vivido escenas de acoso y prefirió resguardarse. Sin embargo ni así, por su sola condición de SER MUJER estuvo a salvo en una sociedad machista, maltratadora y asesina como la nuestra.

Una bestia que no sólo debía estar presa por una violación y condena que fue morigerada por el juez Carlos Rossi que lo liberó años antes pese a las estudios psicológicos que lo desaconsejaban, sino que también horas antes había sido denunciado por una compañera de la hija de su actual pareja a la que intentó violar y acosó y amenazó por mensajes de una red social. Todo falló, nuevamente, como antes... como siempre.

Un femicidio no se da por casualidad ni por que hay contados asesinos de mujeres que son una falla dentro de una perfecta sociedad. El femicidio es un FRACASO de todos, es el aberrante final de una cultura que resiste y que comienza con el pelotudo chiste que degrada a la mujer, sigue por la misoginia económica de pagarle menos a una mujer que a un hombre por igual tarea y continúa por el romanticismo perverso que esconde detrás del cariz de bolero la hoguera de hielo donde se congelaron corazones de chicas, que fueron educadas para ver su consagración personal en ser serviles a un hombre.

Micaela trabajaba socialmente por una comunidad, quería cambiar conciencias y fue militante de #NiUnaMenos. Tal vez por eso su asesinato fue una cachetada más en la cara de una sociedad adormecida que cría monstruos y luego se espanta de ellos y sus acciones.

Micaela no tuvo una despedida íntima, ella ofrecía su tiempo y su trabajo gratis a través del Movimiento Evita de Concepción del Uruguay y es por eso que toda una población se movilizó por ella. Sus padres lejos de encender las mechas de la violencia, llamaron a la paz y la justicia frustrando el deseo de tantos que vieron en un féretro una oportunidad de azuzar las llamas de "mano dura". Andrea y Néstor sólo pidieron justicia y en vez de flores para su hija, donaciones para seguir ayudando a sus vecinos, como lo hacía Micaela.

La capilla ardiente "prendió" canciones, abrazos y carteles que encendidos de reclamos gritaban "las paredes se limpian, las chicas no vuelven" aclarando a los puristas del urbanismo que cuando hay una movilización de mujeres a una pintada se la reprime a palazos mientras que cuando se movilizan los hombres generalmente se los disuade. Diferencias de género en el accionar policial que siempre aparece cuando los hechos ocurren. La misma policía que no tomó en serio la denuncia de una nena de 13 años que horas antes del asesinato de Micaela denunció al mismo sujeto que podría haber sido detenido.

Todo conspiró para que Micaela fuese asesinada. Y ahi no hay actitudes involuntarias ni errores humanos, hay una metodología sistemática por el cual ni policías, ni jueces ni políticos hacen de la política de género una causa de emergencia. La justicia sigue cuidando más los bienes que las vidas humanas, la policía aparece en la mayoría de las veces cuando hay hechos de sangre, la política partidaria en algunos casos toma esta causa como propia y no como herramienta de campaña en función de una elección.

Micaela, perdonanos... Tanto vos como las cientos de mujeres que murieron el año pasado, como las miles que murieron en los últimos años y cuyos nombres olvidamos, como olvidaremos sin mala intención el tuyo dentro de un tiempo, hasta que decidamos empezar a cambiar esta cultura de sangre y miedo, de posesión y esclavitud, de estupidez y dominio de género.

Luis Bremer