"LA SAVIA" - CRITICA

"Una mujer ya jubilada vive rodeada de sus plantas amadas y de su universo imaginario, construido en base a recuerdos y lecturas, y desde esas materias crea su propia gesta literaria, fundiéndose la realidad y los sueños, las fantasías y los hechos, las personas y los fantasmas. Todo, en el universo de su casa repleta de verdes y de calidez.

De esto, entre otros temas, habla La savia, última obra de Ignacio Sánchez Mestre (dirigida por él mismo) que lleva adelante la siempre deliciosa actriz Mirta Busnelli, acompañada por los jóvenes Constanza Herrera y Agustín García Moreno.

La iluminación de David Seldes y la escenografía de Laura Copertino son de una excelencia realmente insoslayable, y el vestuario aporta también su belleza, a cargo de Lara Sol Gaudini.

En este relato que lleva adelante, con sus ojos brillantes y espléndidos de vida, Elsa va trazando una fórmula sencilla y mágica del amor, como si la verdad y la invención en realidad poca importancia tuvieran, con tal de servir a la plenitud, a construir otro relato por encima de las oscuridades del relato de la vida misma.
Mirta Busnelli es un deleite desde el primer hasta el último instante: una interpretación delicada y pletórica de matices no pueden sino contagiar cierta dicha en el público. Y sus compañeros de elenco salen más que airosos del desafío (y el privilegio) de compartir la escena con semejante artista.

Podría decirse que no todo el relato tiene la misma potencia, que no siempre lo onírico funciona a un nivel parejo, pero eso quizá sea más una virtud que un defecto del texto de Sánchez Mestre: la vida, imperfecta, arbitraria, con sus luces y sus sombras, como un diamante en bruto, recién hallado en la piedra. De ese lirismo, de esa belleza, se gesta un espectáculo precioso, como un agua límpida que no se encuentra a menudo."

Colaboración periodística: Maxi Legnani
Twitter @maxilegnani