LA CULTURA EN TIEMPOS DE PANDEMIA: ¿ABANDONADA?

Son cada vez más los hacedores culturales que se manifiestan, ofrecen su arte, leen, dan tutoriales e instructivos alimentando en medio del aislamiento obligatorio a toda la población sin ningún fin de rédito personal, sólo por la pulsión artística y el deseo de comunicar, emocionar o difundir literatura en medio del confinamiento colectivo.

Sin embargo, en España se dispuso de 48 hs de "APAGON CULTURAL" los dias 10 y el 11 de abril. De esta forma los actores, directores, puestistas, literatos, y músico evitaron subir contenidos en sus cuentas de Twitter, Youtube, Instagram, Facebook propio o de 3ros como reivindicación ante el Ministerio de cultura y su responsable, José Manuel Rodríguez Uribes, por la situación que atraviesa el sector durante la crisis sanitaria.

La paradoja es que en dicho país, el Ministerio de Deporte desplegó un plan de ayudas de 50 millones de euros para las diferentes federaciones deportivas, a través del CSD, para el mundo de la cultura no se ha tomado ninguna medida específica.

En Argentina pasa una situación similar. Mientras que desde el Ministerio de Turismo y Deportes ya se están evaluando ayudas para los clubes de fútbol y compensaciones para empresas que se dedican a la transmisión de los partidos; los teatros, cines y realizadores siguen librados a su destino: confinados, sin funciones y sin ingresos.

Sin embargo, muchos de ellos ponen el cuerpo y leen desde sus casas (@leerencasa) o en su defecto suben sus contenidos teatrales a youtube sin pagarles un peso por derecho de imágen. Otros improvisan "Vivos" de Instagram para dialogar de temas de actualidad, conceptos artísticos o simplemente hacer humor con las herramientas que tienen a su alcance. El objetivo más próximo es poder seguir generando el vínculo indivisible con su público, esa hermandad pagana y luminosa entre los intérpretes y sus espectadores. Claro está, que este trabajo no es "monetizable" y dificilmente con "obras a la gorra" en vivo pueden recolectar por pagos de tarjetas de crédito y voluntariamente algunos pesos.

La situación es dramática para la inmensa mayoría. Sin embargo allí están, cantando o diciendo, con el fervor de las cigarras que lejos del ímpetu acumulativo de las hormigas, desean elevar el ánimo, acercar cultura y llenar de contenido el vacío social derivado de la cuarentena.

Los Ministerios de Cultura de la Nación y la Ciudad de Buenos Aires, todavía no reaccionaron ni protocolizaron esta nueva actividad que llegó para quedarse unas cuantas semanas o meses y poder acercar en forma automática una especie de "bolo" por cada trabajo realizado en redes sociales. El arte es un BIEN, ponerlo al servicio comunitario tiene un costo que actualmente están absorviendo las propias víctimas de un gremio "flexibilizado" y vulnerable históricamente.