LA "CULTURA" DEL ABANDONO EN LA CIUDAD - TRISTEZA

Testigo mudo de una ciudad que acelera su ritmo olvidando aquellos espacios legendarios que constituyeron la grandeza cultural de la principal arteria artística de Latinoamérica.

El teatro Presidente Alvear está cerrado hace más de 4 años y en las últimas horas se prendió fuego su frente con serio riesgo de que se destruyera la sala completa si no fuese por la intervención de un departamento de bomberos que interrumpió en la madrugada de ayer el tránsito para parar el desastre.

La puesta en valor de la sala estaba postergada hace más de una década de administración macrista y finalmente hace algo más de 4 años decidieron cerrarla sin más. Sin fecha de inicio de obras, sin presupuesto aprobado para ellas y con el riesgo, al ritmo de los tiempos que se suceden en la ciudad donde muchas veces el "negocio" le gana a la utilidad pública, que sea reasignada su función como espacio o según la especulación de asociaciones de vecinos: "¿Vendida?"

El Alvear forma parte de lo que se conoce como Complejo Teatral de Buenos Aires, que depende del Ministerio de Cultura porteño. El Complejo agrupa, desde diciembre de 2015, a otros cuatro teatros públicos: el San Martín, De la Ribera, Regio y Sarmiento.

La reapertura tuvo tres fechas prometidas por Macri y Rodriguez Larreta, pero frustradas finalmente: fines de 2014, mayo de 2016 y fines de 2017. (fuente: Clarín)

Mientras que por un lado se realiza una millonaria obra para dividir la Calle Corrientes en dos carriles de los cuales uno pueda ser peatonalizado durante algunas horas del día, por otro lado el ALVEAR sigue en silencio, postergado, abandonado... Tal vez, entendiendo que para el marketing político cortoplacista sirve más el embellecimiento cosmético de lo visible que la puesta en valor de un espacio fundamental de la teatralidad de la ciudad.

Casi como una metáfora del presente donde lo externo se privilegia a lo estructural, donde lo superficial se impone, en la mirada de la administración pública, a lo ESENCIAL.

"Buenos Aires" como marca de ciudad tiene como actividad representativa la actividad teatral y su vida cultural. Más de 300 obras se estrenan por año poniendo a la capital del país a la altura de la cantidad de producciones de Londres y Nueva York. No es una actividad comercial más, no es una de las posibilidades culturales. Desde la llegada de los Podestá (para tomar una referencia) el teatro es pulso vivo de la ciudad, no una variante más del inmenso universo artístico. Olvidar un teatro oficial, condenarlo al deterioro, impulsar su cierre, no aprobar presupuestariamente su renovación en la ciudad más rica de Latinoamérica es un signo político indudable de los actuales administradores de la ciudad.