JUSTICIA PARA FRANCO - FUERA DEL SHOW

El era Franco. Un nene de 11 años que iba a la escuela Francisco Morazán (Nro 24, D.E. 15). El martes 22 de mayo del 2012 se dirigía como todos los días desde el hotel familiar San Ignacio donde vivía con su familia hasta la escuela.

El cruce peatonal "a nivel" de la calle Plaza (a metros de la Avenida Monroe) era su paso obligado cada día. Al cruzar con un compañero se dio cuenta que no se habia puesto las zapatillas y había salido con las "crocks". Asi es que esa mañana cerca de las 8 y 10 hs, vio pasar un tren de pasajeros y aguardó el tiempo necesario, siempre atento a las vías como le habían enseñado. Sin embargo, comenzó a caminar y de imprevisto un tren de carga apareció no dándole tiempo para volver atrás, lo intentó pero se enganchó su mochila. El "INCIDENTE" fue brutal. Digo "Incidente" por que en ese paso a nivel no funcionaban desde hace meses las LUCES ni la CAMPANILLA que indicara el paso del tren.

En ese instante fue trasladado al Hospital Pirovano y operado de la cabeza donde fue el golpe donde la formación dio de lleno. Allí lo operaron para luego trasladarlo la Hospital de Niños Ricardo Gutierrez el 23 de mayo del 2012 donde fallece por muerte cerebral.

Desde ese momento su mamá María Fernanda Simari no sólo tiene que sobrellevar el duelo más terrible que puede pasar un ser humano sino que comenzó un derrotero judicial sin fin. La causa comenzó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nro 5. Secretaría Nro 9. Causa 5937/2012 "N.N. S/Accidente Ferroviario Fatal" y luego su expediente fue CIU 98955/12 "Lacosta Santiago Luján y OTRO c/trenes de Buenos Aires S.A. y Otros s/Daños y Perjuicios" en el juzgado civil 28.

Pasaron 5 años. Franco no está y no por "Accidente", esa palabra remite a lo inevitable. Franco no está por decidia y corrupción, por la inercia monstruosa del "siga siga" y por la "Justicia" que lejos de serla llevó esta causa a la Corte Suprema en un letargo más de espera para una familia que ni siquiera contó con lo imprescindible para recuperarse, para duelar, y para inhumar a su ser querido.

La abogada que lleva el caso es Gabriela Fuster.