INMIGRACION, SOCIEDAD Y ARTE - AYER Y HOY

Ayer y Hoy me asombran aquellas opiniones encendidas que lejos de la resolución de un problema urbanístico y administrativo, encienden la hoguera del racismo y la xenofobia contra los inmigrantes en nuestro país. Pasó con funcionarios del anterior gobierno y del actual, esto NO tiene bandera partidaria (parece insólito explicar esto, aunque vale remarcarlo para que se entienda).

Me pregunto si aquellos que son hijos, nietos o bisnietos de inmigrantes (la apabullante mayoría de la población) recordarán que sus ancestros no llegaron al país con una beca universitaria ni con dividendos de sus empresas para invertir en la Argentina.

Las corrientes inmigratorias europeas en nuestro país arrancaron en el siglo XIX y se intensificaron en el XX. Nuestros ancestros huyeron de la guerra y el hambre. Sin vueltas, para que se entienda claro. Vinieron en busca de paz y trabajo, e inicialmente fueron explotados y ocuparon el último escalón laboral. Luego fueron estableciendo sus espacios en el escalafón económico (y desde ya, con enorme esfuerzo).

Es curioso que la misma descendencia de esas nostalgias llenas de dolor, esas almas expulsadas de su tierra, esas manos con ganas de ganarse el sustento y esos ojos buscando un sol sean hoy los que desprecien a otros, aquellos que están en la misma que los que lo precedieron.

Separemos los tantos y no mezclemos los temas. Las "mafias" por un lado, merecen el castigo de la ley... esa que casi nunca los alcanza. La connivencia de los negociados del comercio ilegal llegan a todos los estamentos: políticos, policiales, y tambien los mismos comerciantes mayoristas y productores que usan la mano de obra barata o esclava para poner la cara y recibir los palos.

Se me vienen a la mente los queridos personajes que contaban la historia social de nuestro país, con humor e inteligencia. Niní Marshall por ejemplo, que con Catita, Francisca, Pola y otros personajes contaba el inmenso crisol de identidades que compusieron la amorosa y por momentos despidada Torre de Babel que somos.

Luis Bremer