FERNANDEZ-FERNANDEZ: "AQUI NO SOBRA NADIE" - FUERA DEL SHOW

Mientras por la mañana, los actos oficiales del 25 de Mayo se caracterizaron por una Plaza de Mayo vallada y sin acceso de la población, con pantallas alquiladas que apuntaban hacia ninguna parte para que nadie las mirase... Por la tarde, la fórmula Fernández-Fernández hizo su lanzamiento en la localidad de Merlo.

En el recientemente inaugurado Parque Municipal "Néstor Kirchner" se congregaron cientos de personas que se sumaron a los intendentes del conurbano y otras figuras del PJ a 16 años de la asunción del fallecido mandatario a la Presidencia de la Nación.

El acto estaba previsto como una charla informal con el intendente comunal y a sus costados, Alberto Fernández (candidato a Presidente de Unidad Ciudadana más el PJ) y del otro lado, la ex Presidenta con dos mandatos cumplidos Cristina Fernández.

El intendente local fue anfitrión del evento y le pasó la palabra a la senadora nacional que comenzó hablando sentada hasta que desde el público le pidieron que se ponga de pie. En ese momento cambió la atmósfera aunque sostuvo el tono que mantiene desde la presentación de su libre "Sinceramente" en La Rural. En calma y hasta remarcando que era una charla informal para que no señalaran sus modos como una forma de descalificación dijo que se iba a apoyar en la silla.

Comenzó a hablar de Néstor como emoción y empatizó con su audiencia, no se apoyó en la silla sino que acarició su respaldo haciendo presente simbólicamente la ausencia de su marido que la llevó al quebrarse la voz segundos después al decir: "nada volvió a ser lo mismo" en relación al festejo del Bicentenario y el posterior fallecimiento del ex Presidente. Evocó también de esta celebración que caminó junto a varios Presidentes Latinoamericanos por la calle sin dispositivo de seguridad: "En tiempos de mano dura y gatillo fácil... Esa era otra Argentina".

Cristina habló de “trabajo, educación y futuro” con otro tono pero las mismas convicciones, remarcó "no hay triunfos individuales si la realización de una sociedad no es colectiva” y dio un ejemplo con la persona que todos los días se levanta y se esfuerza personalmente para trabajar y hoy tiene el miedo de perder su trabajo o que no le alcance para vivir con dignidad.

Luego tomó asiento y se preparó para escuchar a quien eligió para encabezar la fórmula de su coalición, Alberto Fernández.

Clara está la dificultad de cerrar un acto luego de las palabras inundadas de emoción de una mujer que no sólo concluyó dos presidencias por voto popular, reconocida como una extraordinaria oradora por quienes la aman y los que no la quieren tanto... Alberto Fernández se puso de pie y comenzó contando la situación dramática con la que asumieron en 2003 y sus palabras con Néstor, la gesta de una nueva historia desde los escombros del 2001, la épica que construyeron para dar aliento esperanzador a una sociedad devastada.

“Sacamos a millones de argentinos de la pobreza y la marginación” y "Lo vamos a volver a hacer, porque para eso hacemos política" dijo el candidato presidencial remarcando el valor colectivo en la construcción de referentes del campo Nacional y Popular en momentos de crisis y alejándose de las huecas palabras del marketing político que invitan al entusiasmo sin argumentación y a la esperanza zonza de la autoayuda pueril.

“Hay gente que se levanta con miedo de perder el trabajo y otros deambulan buscando empleo” remarcó el dirigente con tono de "Candidato" (algunas semejanzas de color de voz con Alfonsín) y ya alejado de la voz pausada y calma del armador político de su espacio que mantuvo hasta hace 15 días. Ahora su voz se alzó ante la multitud llamando a un nuevo tiempo, a nuevos desafíos y una patria que reúna a la mayoría y no las expulse.

"Estuvimos en un laberinto y salimos. Yo estuve y supe cómo salir, como vamos a salir ahora de este momento gris de la Argentina” dijo con fuerza y remarcó una expresión que motivó el aplauso de todo el predio: "Aquí no sobra nadie, Todos hacen falta". No es poca cosa, en tiempos donde funcionarios hablan de ajuste, achicamiento y despidos como único rumbo de un país que en su ideario debe autoflajelarse para entender en ese castigo un supuesto rumbo virtuoso...

No fue un acto más. En tiempos "grises", como el cielo que cubría el predio de Merlo, la palabra volvió a cobrar cuerpo y sentido. La construcción de una idea de país que nos referencie y nos congregue volvió a ser el eje de un discurso político contrastando con el estilo de Cambiemos que apoya su dialéctica en frases cortas, interrupción de sentido, entusiasmo sin sustento y órdenes del estilo "haciendo lo que hay que hacer" como si fuese tan sólo una cosa la que deba hacerse ante la desilusión de muchos de sus votantes según encuestas encargadas por el propio gobierno.

Cristina primereó y marcó agenda electoral, se corrió del centro de la escena y dejó tambaleando a los que deseaban centrar la campaña en una ultrapolarización efectista sumada a una "campaña del miedo" del regreso kirchnerista como si la sociedad no sintiese el "miedo a la actualidad y su incertidumbre". La forma de salir de la grieta es "por arriba" y la ex mandataria se puso sobre la coyuntura, impulsó a su candidato evocando a Néstor y la superación de los peores momentos del país y con aire reflexivo y seguro invitó a una construcción de un espacio común, de encuentro, de reconciliación.