EMOCION, BELLEZA Y UNION EN LA DESPEDIDA DE LA ACTRIZ CANDELA SOUTO BREY

"No iba a escribir sobre esto. Por pudor. Por temor. Porque qué decir. Pero me piden que lo haga. Confío en que nos hará bien. Ayer nos depedimos de Cande. De Candela Souto Brey. Venía peleando contra la enfermedad hacía mucho. De algún modo esperábamos que saliera de eso. Tenía tantas ganas de hacer cosas, de seguir adelante. Hace unos meses me invitó a un café porque quería charlar sobre su deseo de hacer algo más que estar enferma." comienza diciendo la acriz Macarena Trigo, compañera y amiga de la recientemente fallecida Primera Actriz Candela Souto Brey.

Y continúa: "Recuerdo ahora que tenía en mente retomar el personaje de una maquilladora de cadáveres. Muy "Six feet under" todo. Nos reímos. A mí me entusiasmaba la posibilidad de laburar con ella apenas juntara fuerzas. Todas y cada una de las veces que la vi actuar, la admiré tanto. Participó de una fecha en Espacio 33 donde se mandó un monólogo genial que arrancó carcajadas para el recuerdo. La amé entonces. Dirigida por Giuliana Panico dio vida a un esperpento inolvidable. La amé entonces. Cuando supimos que viajaría con nosotros en La omisión de la familia Coleman para cubrir un reemplazo de emergencia, respiré tranquila. Nadie mejor que ella."

Sobre esta experiencia continúa relatando: "Un jueves le pasamos el texto y para el primer ensayo del domingo ya se lo sabía. La amé entonces. Y la conocí en gira, trabajando, compartiendo camarín, pasadas de letra y funciones donde las dos éramos reemplazo y estábamos siempre alertas, pendientes de estar a la altura de la circunstancia. Nunca dejó de preguntarme si necesitaba una mano con la asistencia. La recuerdo feliz todo ese mes. También seria, amable, atenta, responsable, bella.
Ayer la despedimos. Fuimos muchos y fue un velorio hermoso. Pensé eso todo el día. Fue una hermosa despedida. Sonaron sus canciones favoritas, los amigos la celebraron y, una y otra vez, aplaudimos por ella. Con ella. Somos actores, el aplauso es todo lo que deseamos. Cuando llegó el coche fúnebre sonreí. Tenía su nombre y era un BMW. Quizá es lo normal, no sé. A mí, y sé que a ella, nos pareció un chiste el lujo. Lo dije en voz alta, por supuesto."Mirá, qué elegancia la flaca para irse."

No pensé que iríamos todos al cementerio, pero fue así. Caminamos tras el auto en cortejo. El día estaba hermoso y Chacarita volvió a parecerme el mejor de los lugares para descansar. Un barrio donde por fin nadie te jode. Caminamos hasta el crematorio, el coche se detuvo y parte del cortejo, con Diego en cabeza, cargó el ataúd. Comenzamos a aplaudir de nuevo. Aplaudimos a rabiar mientras entrábamos y seguimos aplaudiendo hasta que el ataúd despareció. Llorábamos o nos tragábamos el llanto mientras aplaudíamos. Como solo sucede cuando la obra es tan hermosa que no sabés qué hacer con lo que te hizo. Recién cuando nos quedamos sin ella, estalló el llanto. Y de a poco, muy lentamente, salimos al sol. Sin ponernos de acuerdo, sin mediar palabra, nos fuimos sentando ahí, bajo el sol, frente al crematorio. En silencio. Sin nada más que decir. Sin fuerzas para irnos. Recordándola de mil y una maneras. Hubo silencio y lágrimas, pero también sonrisas. Deseé y creo, quiero creer, que Cande compartió esa última gran jornada con nosotros. Hubo belleza, música, poesía, una perfo de caminantes y un público entregado. Hubo amor. Del duro y del bueno. Del raro. Sentada ahí pensé en las familias que construimos que no son la que nos toca o nos dan, las familias que elegimos o podemos armar.

Los elencos como familias de paso en las que tanto aprendemos de lo bueno y lo peor, la fuerza que nos une y rescata de nosotros mismos. Nos dejó conmovidos la flaca, y volvimos al mundo lentamente, con unas ganas locas de seguir viviendo por ella y con ella desde ahora. Las obras que te cambian para siempre dejan un poso así. Estoy segura de que Cande estaría feliz de saber que su última escena fue un éxito rotundo.

Humildemente, solo puedo dar gracias por haber sido parte de eso y, sobre todo, por haberla conocido. Las fotos son de la gira. Eliijo recordarla así." terminó la emotiva descripción del momento de la despedida de Candela en la palabra de Macarena que reflejó la explosión de vida en medio de la ausencia que provoca la muerte, la comunión actoral y el sentimiento de amor que no se detiene nunca y traspasa la finitud de la condición humana.