"EL BURGUES GENTILHOMBRE" - CRITICA

Un clasico que se resignifica con la curiosidad del delirio, una estética con intervención tecnológica que no ensucia el texto y la mirada sobre eterna sobre la "apariencia" en un mundo donde lo que se muestra parece ser más valioso que lo que se "es".

"El burgués gentilhombre" de Moliere se presenta en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín con entradas permamentemente agotadas. Pinti encarna al Monsieur Jourdain acertadísimo y aggionardo, el sombrerero enloquecido por sus delirios de grandeza y sus esfuerzos para dejar de ser plebeyo. Su esposa (la magistral Lucrecia Capello) es su anclaje en la cruel realidad que el desea negar permanentemente.

Los delirios por aparentar y escalar en su clase social hacen que este ordinario mortal sin refinamiento alguno haga esfuerzos en vano por ser aceptado. Se suman en su camino prolífico de adulones, las remoras del dinero (profesores, el conde Dorante interpretado por Gustavo Garzón y todo aquel que ve en este necio simpático la posibilidad de un negocio seguro).

Esta dramaturgia escrita en el siglo XVII asusta por su actualidad, poco se aprendió en la lección de la historia sobre dejar de huir a la propia identidad buscando el refugio en el poder de cierto protocolo asociado a una clase superior, una clase mandante donde los peligros y las escaseces se diluyeran. Esa ambición para ver al otro por arriba del hombro superando la convención y la naturaleza de la humanidad siguen vigentes en ejemplos diarios tal vez más rudimentarios e igualmente grotescos.

La obra tiene guiños actuales, hasta un tango donde le recuerdan el origen al sombrerero desde la taberna donde era parroquiano. La puesta se desarrolla en dos planos: el actoral (escenario) donde los intérpretes se mueven en un espacio de croma (todo azul) permitiendo su traslado de imagen a tres cuadros inmensos donde se proyectan sobreimpresos con las escenografías proyectadas desde maquetas. La idea es vanguardista, curiosa y cuidadosa del texto y el trabajo actoral, aunque indudablemente uno se dirime en cada momento como espectador si mirar la escena real o la transmisión con la escenografía pensada para ese momento. Una decisión personal en cada caso y disfrutable un ciento por ciento

En un éxito donde todos los intérpretes brillan, se destacan: Mariano Mazzei, Roberto Peloni, Hernán Jimenez, Liliana Pécora y Pacha Rosso.