"AMOR, DOLOR Y QUE ME PONGO" - NUESTRA MIRADA

Cinco banquetas sobre el escenario, cinco mujeres vestidas de negro que ingresan. Se sientan. Leonor Manso empieza a hablar, de sus recuerdos, de la infancia, de las emociones y de cómo empezó a dibujar sus vestidos para atesorar esas memorias. Cartulinas gigantes los reproducen. Empiezan a sumarse las voces de las otras actrices, Cecilia Roth, Jorgelina Aruzzi, Ana Katz y Mercedes Scápola, convertidas en la voz de su madre, de otros seres vinculados a ella, o que nada tienen que ver, pero que también llevan unido su vestuario a las más profundas emociones.

"Amor, dolor y qué me pongo" es eso, en un estilo muy cercano al stand up, las actrices prácticamente monologan. A través de diferentes personajes van indagando en los recuerdos, desde los más frívolos y triviales hasta los más dolorosos, como una violación o una masectomía, pero siempre con un disparador común: la vestimenta. Pueden ser un vestido, un par de botas o una cartera.

Mercedes Morán es la encargada de dirigir a este elenco de cinco actrices, de diferentes generaciones. Es su debut en el rol y lo hace con soltura. A diferencia de la puesta original del off Broadway, le dio a la versión local un poco más de movimiento sacándola del tradicional estilo "stand up", lo justo y necesario.
Las actrices se lucen y cada una tiene sus momentos de mayor brillantez.

El texto, de Norah y Delia Ephron ("Cuando Harry conoció a Sally", "Sintonía de Amor", etc) es fiel a sus autoras, cuotas medidas de humor, nostalgia, romanticismo, drama, pero sin profundizar demasiado (ni muy muy, ni tan tan, diría mi abuela). Es, de todas las obras de temática femenina que han desfilado por la calle Corrientes, la más "femenina" de todas. Son ellas hablando de ellas. Los hombres podrán ver en esas mujeres a sus esposas, madres, hermanas, como simples testigos. Es sabido que los hombres nunca comprendimos demasiado el por qué de la bendita frase "No tengo que ponerme", ni ese vínculo tan particular que une a las mujeres con la moda, la obra no da respuestas... simplemente nos muestra que así son las cosas, a resignarse. La notoria mayoría de risas femeninas lo confirma: ellas "saben" por qué.
Para ellas entonces, la mejor opción sea quizás ir a ver la obra con un grupo de amigas, la van a pasar bien…

Javier Fabracci

Teatro Tabarís (Av. Corrientes 831)