ADULTOS MAYORES: LOS ULTIMOS DE LA FILA - CIUDAD DE BUENOS AIRES

Posteado el 10/03/2021

Horas al rayo del sol, muchos descompensados fueron trasladados en ambulancia perdiendo su turno para la vacuna, otros directamente decidieron irse dado el desconcierto y el amuchamiento de adultos mayores convocados por el Gobierno de la Ciudad y el Ministerio de Salud de CABA en el Luna Park y la cancha de San Lorenzo.

Sólo una reflexión:

"Alli están, con la vitalidad de su experiencia y las rugueses del paso del tiempo…

Alli, esperando la pócima que les permita dejar atrás el espanto que le generó la pandemia pandemia y recuperar el abrazo con sus afectos, su familia…

Alli, llegaron puntuales y algunos unos minutos antes. Son parte de una generación donde la puntualidad era religión para los compromisos y la palabra valía más que los contratos.

Todos aguardan, con más de 80, con mirada brillosa entendiéndose parte de un tiempo que marcará la historia…

Hubo tiempo para organizar porque hubo demora en comenzar la vacunación en su segmento etario.

Alli están, yo los vi, haciendo filas de 300 metros aunque el silencio inunde algunos medios, aunque algunos jefes de prensa de funcionarios públicos de la ciudad hayan silenciado sus teléfonos despreciando una vez más el puente que conforma cada uno de los medios de comunicación y la utilidad pública de acercar certezas oficiales en medio de la incertidumbre…

Alli están: Ana María de 82, Cecilia de 91, Joaquín de 87… Son sólo algunos, al rayo del sol, deglutiendo entre bronca y desconsuelo porque no saben si tendrán fortaleza para resistir casi 2 horas a la intemperie…

Algunos vecinos acercan agua, algunos organizadores acercan un banquito plegable, si: plegable. Más inestable no se conseguía.

Tuvieron tiempo y recursos. Ellos y Ellas con sus años ESPERARON TODO LO QUE HABIA QUE ESPERAR.

Algunas personas en medio de la espera perdieron a su pareja.

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
” 
repiten el verso de Almafuerte creyéndose inmortales en sus ganas e inflexibles en sus fortalezas…

Hoy esperaron algunos, otros fueron trasladados a hospitales por su deshidratación al sol, otros no resistieron el embate de la insensibilidad de algunos y la espera que los depositó en la calle, aguardando como si no interesaran, como si no fuesen prioridad, como si no necesitaran desesperadamente una vacuna que les permita seguir con sus ojos brillantes mirando el sol que los vio nacer y la tierra en la que dejaron sus fuerzas…"