"HAPPYLAND"

por: 
Maxi Legnani

"Hay críticas que se escriben al calor de la pasión que genera un hecho artístico superior y esta es una de ellas. Es, a lo Chesterton, una celebración y una defensa: una apología de Happyland.

Que Gonzalo Demaría es un autor profundo y brillante, que interpela y desnuda aspectos esenciales de la argentinidad y de lo humano no es novedad; que es el autor de un puñado de obras que quedarán en la historia, no resulta discutible; que no se lo reconocen tanto como harían en otro país con un gran autor, también. Pero así somos, y así nos va.

Eso desnuda Demaría en este acercamiento a la (extrañamente) olvidada -o protegida- figura de Isabelita Perón, personaje oscuro (mas no el único) de la peor etapa del peronismo. Ella, que vive en la impunidad en España, nunca pagó por las atrocidades de la Triple A. Y pocos parecen incómodos.

Es en este marco de impunidad que el artista Alfredo Arias pone en escena, y en un teatro oficial, esta sátira sobre Isabel apenas inicia la dictadura de 1976, dialogando con los fantasmas de cuando era bailarina -o copera- en Panamá, durante su juventud.

La obra destella talento: tener en un escenario a Alejandra Radano, Marcos Montes, Carlos Casella, Josefina Scaglione y Maria Merlino es un lujo y una invitación al disfrute. Cada uno de esos trabajos es brillante: Radano, como una de las actrices más talentosas y jugadas del país; Montes, en uno de los trabajos más perfectos de su trayectoria; Casella y Scaglione, cantando como los dioses; Merlino, en una labor impecable; y Adriana Pegueroles, en una muy buena actuación. Todos tienen grandes momentos.

Sólo un artista que mamó la libertad, la irreverencia, la interpelación del arte desde el escenario puede dirigir un espectáculo así. Ya no pasa solamente porque sea un referente estético o un hombre de gran trayectoria: pasa, fundamentalmente, por el coraje y la decisión de meterse en camisa de once varas. Alfredo Arias comanda Happyland con la autoridad necesaria: la del arte que viene a incomodar, a iluminar, a repensar, a poner el dedo en la llaga. No es la primera vez que lo hace (Deshonrada parece otra parte
de un largo trabajo sobre nuestra historia), y es imprescindible que no sea la última. Curiosamente, la política, el periodismo y los historiadores soslayan demasiado la Triple A y la figura de Isabelita. No se entiende bien por qué.

Mientras algunos ignorantes ya critican esta genialidad artística (incluso sin haberla visto), el firmante dice: Happyland es un acontecimiento fundamental en lo teatral y en lo político. Que sea una gran obra de teatro cierra el círculo para celebrarla y agradecerla.

Ojalá la sociedad argentina esté a la altura de las circunstancias, como sí sucede mucho más a menudo en sociedades como la francesa, que forjó este espíritu de Arias que tantísimo bien nos hace."

Colaboración periodística: Maxi Legnani

HAPPYLAND
De miércoles a domingo
Sala Casacuberta
Teatro Gral San Martin