"CABARET"

por: 
Luis Bremer

"Cabaret" no se trata ya solamente de un musical sino que es un símbolo dentro del género que contiene las creaciones de Kander y Ebb que reflexionan en una amplia gama de matices de los momentos previos a la llegada de Hitler al poder absoluto de Alemania.

El Teatro Liceo modificó totalmente su sala con el diseño del gran Alberto Negrín que traslada al espectador a los años 30 en un sombrío "Cabaret" donde estallarán desde las risas más explosivas a la profunda conmoción.

En la dirección, Claudio Tolcachir logró enlazar espacios y escenas orgánicamente dándole agilidad a esta puesta con especial énfasis en el dramatismo e interpretación dramática de sus personajes que con sus máscaras oscilan entre el clown festivo y las expresiones macabras que adelantan el clima social por venir en la "nueva" Alemania del '30.

La "Sally Bowles" de Flor Peña es una versión totalmente personal que en la plenitud interpretativa de su carrera logran llenar de profundidades pocos conocidas en las Sally anteriormente vistas. Peña se adueña del espacio con rítmica propia y tempo de musical. No transita espacios conocidos sino que desarrolla nuevos caminos y en algunas escenas deja sin aliento al espectador.

Mike Amigorena como "Emcee" trabaja artesanalmente cada expresión de este complejo personaje apoyado más en la oscuridad de este imperativo presentador y no en sus colores "queer". Con el personaje se abre la posibilidad de mostrar su gran calidad vocal y gestual.

Alejandra Perlusky y Graciela Pal hechizan en sus participaciones componiendo a Fraulein Kost y Fraulein Schneider, habitantes de la humilde pensión en Berlín. Perlusky es efectiva en su humor y contundente cuando canta junto a la orquesta mientras Pal (maravillosa) consagra su amor bailando con Enrique Carnoglio (Schultz).

Rodrigo Pedreira, luego de su brillante participación en "Sugar" compone aquí a Ernst Ludwig, un oscuro personaje que trafica hacia Berlín dinero para apoyar la asunción del Tercer Reich.

Las coreografías de Gustavo Wons ponen la fiesta en esta sociedad que niega el advenimiento de su época más oscura junto a Gerardo Gardelín que resignifica las melodías ya emblemáticas del más famoso "Cabaret".

Este "Cabaret" no es sólo un musical, es una exultante experiencia que no deja eludir ninguna emoción al espectador, lo incorpora a la historia en la intimidad espacial de la nueva sala del Liceo. La producción de Gustavos Yankelevich nuevamente apostó por la excelencia sin mermar gastos en una puesta esplendorosa y rotunda en contraste con el tiempo de achicamiento de costos en las producciones teatrales de la cartelera porteña, signada por el tiempo económico.

Hubo un tiempo donde unos se creyeron superiores a otros y construyeron el peor horror de la historia de la humanidad ante el silencio de millones. Recordar siempre, es la herramienta social para no repetir jamás...

"Cabaret" nos interpela en tiempos de confusión sobre el autoritarismo y el respeto y la igualdad social. El brillo da paso a la oscuridad, la risa explosiva al desconsuelo de un tiempo donde el hombre se transformó en el destructor del hombre.